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Mas cortos Aun.

Sus sonrisas eran fugaces, cercadas por el miedo, se miraban de vez en cuando, para darse ánimos, afligidos por aquellos caminos embarrados que recorrían aquel bosque insondable por donde muchos años antes caminaron los hombres sin sombra.


La lagrima descendía lentamente por su mejilla, quería extender la mano, recoger su lagrima, acariciarla, decir algo que la consolara pero me quede quieto, estúpidamente quieto.


Una cama deshecha, un viejo mueble de madera, sobre el mismo una radio a pilas de la que brotaba un triste blues. Ropa sucia sobre un suelo mas sucio aun, colillas, una botella de whisky, mediollena junto a otra completamente vacía. Un espejo, un rostro macilento de ojos inyectados en sangre reflejado en el. Por ultimo un viejo recuerdo.


En el viejo bar del viejo barrio la prohibición de fumar nunca se tuvo en cuenta. El humo de los cigarros de los parroquianos lo llenaba todo. Allí estaban los de siempre, El lechero inclinado sobre su periódico local, con la pipa en la boca y uno con leche sobre la mesa. Damian el corto, tan bajo que apenas si asomaba por encima de la barra, subido en su banqueta, charlando de fútbol o toros con Ramiro el de La Paca, para no confundirlo con el otro Ramiro que jugaba al mus con los de siempre. El Alpacas, El Niño Bien y Justo. El legionario, que debía haber sido legionario hacia mas de cien años había pillado a un pobre tipo por banda y  le andaba contando historias mas o menos creíbles, mientras sorbía su copa de anís. Leocadio sentado en una mesa con su esposa tomando una cañita y disfrutando de las famosas tapas de El Siro. Sonrei pensando lo que hubierda dado mi padre por poder estar aun con ellos. 


Se había pasado horas preparándolo todo y días pensando en como hacerlo. Por fin había colocado todas las indicaciones, en unos post-it llenos de corazones. Si alguien podía ser metódicamente cursi, ese era el. En ese momento le preparaba un baño, había calculado lo que tardaría ella en hacer todo el trayecto desde que cogiese el coche, pasase a recoger la ropa que el había comprado, la tarta y por supuesto sus regalos. Se las había ingeniado para que en cada parada ella se llevase una sorpresa. Desde una tuna, pasando por un actor que le haría alguna jugarreta cuando recogiese su tarta. Había llenado la casa de globos, flores y velas. Cuando ella llego, cargada de bolsas , el salio a recibirla.
- Te voy a matar ¿porque haces todo esto? , ¡Es tu cumpleaños, no el mio!- dijo ella.
- Bueno, tu eres mi mejor regalo.- contesto el, sonrojandola.
- Pero...- Comenzó ella.
- Shhh, calla que se enfría el baño, ademas cuando veas la ropa que he comprado dejaras de pensar que todo es para ti.- dijo el sonriendo picaramente. Ella dejo las bolsas, el le tendió una mano que ella cogió y caminaron hasta el baño.....











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Cortos de Otoño

FINAL

Se aferro con fuerza al borde, trato de no mirar abajo, al abismo terminado en lava. ¿Como había llegado hasta allí?. Le costaba recordar, partes del camino que lo había llevado a esa situación estaban claras pero otras se difuminaban en su mente, se mezclaban unas con otras perdiendo cualquier tipo de sentido. Miro el cuerpo inerte de su enemigo. Había logrado clavarle su daga antes de resbalar. La cara del hombre presentaba un tono cada vez ceniciento. Había muerto con los ojos abiertos formando una mueca de sorpresa. Aparto la mirada de el. Ya no sentía los dedos, tenia los brazos acalambrados. Hizo un ultimo esfuerzo para intentar subir pero fue en vano. Cerro los ojos y miro abajo. Volvió a mirar a su enemigo, al menos había cumplido su venganza. Sonrio para si mismo y se dejo caer.....


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EL VISITANTE

La lluvia repiqueteaba constantemente desde hacia horas sobre el asfalto de la ciudad. El hombre calado hasta los huesos se detuvo en un portal para guarecerse y fumar un cigarro. Contemplo el agua correr por la carretera, las diferentes formas que tomaba en su recorrido. Los diversos colores que las luces de los establecimientos reflejaban en el agua. El sonido cada vez distinto de las gotas al caer. Termino el cigarro y lo lanzo, observo como el agua lo arrastraba durante unos metros, luego se calo bien el sombrero y salio de nuevo a la lluvia. Sus pies chapotearon en el agua, su sombrero comenzó a gotear. "Al menos limpiara la ciudad, me parezco a la lluvia, soy la lluvia" pensó. Alejo aquel pensamiento de su mente, necesitaba estar concentrado para su tarea. Por fin llego a su ultimo destino , comprobó el numero del edificio. Saco una hoja de papel, comprobó el nombre y el piso. Luego saco una cerilla, la prendió y la escondió de la lluvia. Acerco la cerilla al papel y lo dejo quemarse, soltó el trozo de papel cuando le abrasaba la mano. Entro en el edificio, subió los tres tramos de escalera despacio. Busco la puerta, se detuvo y acero un dedo al timbre. Por fin llamo.
Después gritos, pasos apresurados, peticiones de ayuda,  sirenas  y por ultimo lagrimas.

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ELLA Y LA NOCHE DEL VIERNES

Le gustaban los Viernes, tenia todo el fin de semana libre por delante y ademas ella actuaba en sesión doble. Salio tarde del trabajo porque tuvo que arreglar el ordenador de su jefe, no lo importo. Cuando salio a la calle ya anochecia, miro el reloj, aun tenia una hora. Paro uno de los muchos taxis que recorrían las atestadas calles. Dio la dirección y obvio los comentarios acerca de la noche que le esperaba que le lanzo el taxista. Este al ver que el no respondía tomo la decisión de callarse cosa que el agradeció. Paso todo el trayecto con los ojos cerrados imaginándola. Se sobresalto cuando el taxista le anuncio la llegada, le pago y le dijo que se quedase con el cambio, apenas escucho el agradecimiento del conductor. Observo las luces del local, provocativas, llamandolo a el y otros muchos como el. Saludo con una inclinación de cabeza al gorila de la puerta que tuvo la amabilidad de abrirle la puerta. Entro en el local, oscuro, la luz solo era mas fuerte en la tarima donde bailaban las chicas. Se sentó en su sitio habitual, pagaba una buena suma para tenerlo, pegado a la tarima. En aquel momento una rubia, alta y esbelta se contoneaba en la barra americana, apenas le presto atención. Una camarera se acerco, le pidió una cerveza y un whisky y espero a que se lo trajese.
Bebió y contemplo esporadicamente a las chicas que salían a bailar, no podía negar que eran guapas pero ninguna era como ella. Cuando el de la megafonia la anuncio noto que su pulso se aceleraba, le dio un largo trago a su tercer whisky y clavo su mirada en la puerta de salida. Cuando salio no pudo reprimir una exclamación de admiración. Allí estaba ella con su largo cabello negro resbalando por su espalda, su cara de diosa donde unos ojos ahora verdes, ahora grises refulgían. Contemplo los provocativos labios pintados de rojo. Vestia unos ceñidisimos vaqueros, un corsé negro y calzaba unas botas con un tacón de por los menos diez centímetros. Contemplo como bailaba, como se contorsionaba mientras iba quitándose la ropa, no perdía detalle. Cada vez que los ojos de ellas le miraban el se excitaba mas y mas. Era como si le hiciese el amor pero sin tocarle, solo con la miradas, los movimientos, el sonido de la música y el leve aroma del perfume que llevaba. Cada pieza de ropa que caía era un paso mas en aquel juego erótico que se producía en su mente. La ropa siguió cayendo y ella quedo desnuda cuando la música ceso. La gente aplaudió pero el   no, el la contemplo irse. Podía estar horas viéndola bailar pero sabia que si la tocaba la magia se rompería. Al menos la noche del viernes bailaba dos veces....




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No intente entender esto en su casa.

No intente entenderlo, no lo haría. Porque las circunstancias cambian, las formas de ser son distintas y lo que yo veo blanco tu lo puedes ver negro y viceversa. Y por encima de todo yo soy yo y nadie mas, soy un ente inseguro, imperfecto, incierto. Soy único, tan único como lo pueda ser cada uno de vosotros. Solo yo me conozco, solo yo me he vivido al completo. Y aun así  a veces tampoco me entiendo. Así es el ser humano con toda su racionalidad, aquella cualidad que nos diferencia de los animales. Tenemos la capacidad de raciocinio. A la mierda con el, ser 100% racional es una basura. Quiero probar el instinto, quiero hacer las cosas porque así me las pide el cuerpo, así están inculcadas, grabadas en mi ADN. Quiero dejar de pensar...porque de eso se trata...Nosotros podemos pensar.....pero a algunos nos cansa pensar.....nos agota, nos destruye......

Lo mismo pensar esta grabado en mi ADN.....Mierda estoy pensando, no debo, no quiero.


Miento, siento, incierto, muerto, párrafos que no llevan a nada, palabras vacias, palmadas en la espalda, reflexiones absurdas de una mente trastornada. Tu ni contigo ni sin ti , si ya no se quien soy. Que decía la canción. Cabrón. Mas palabras, mas huecos llenados, mas rones bebidos, mas cigarros en un cenicero lleno. Música que se tararea, rabia que se expande, locura, recuerdo, gilipollez y nada espera. Todo sigue su curso. Sin fe. Sin mas y ya es bastante.


Fin, una vez mas. Mirando sombras.


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La pesadilla del que no soñaba

-ante un gran árbol, lo encontré apoyado en el mismo, viejo, decrépito, desdentado. Vestido con una raída túnica gris, mascando y escupiendo tabaco. Me detuve ante el, el levanto la cabeza y poso sus ojos en mi, su boca trato de formar una sonrisa, pero solo consiguió dibujar una mueca repugnante. Aparte mi mirada de el, escuche como escupía. Luego me pregunto con una voz ronca y fuerte, tan fuerte que parecía imposible que hubiese salido de aquel hombre.

-¿Sueñas?

- Recuerdo haber soñado, cuando los sueños eran buenos, cuando era invencible. Aquellos sueños no tenían defectos, siempre ganaba. No recuerdo ninguno exactamente, tan solo recuerdo la sensacion placentera que producían. Con los años aquella sensacion desapareció, deje de soñar- conteste.

- Seguro que algo soñaras- dijo el anciano volviendo a escupir. Yo asentí y el me hizo un ademán con la mano.
-Cuentame.

- No eran sueños como yo los conocía, era una continuación de hechos desagradables, noche tras noche, hora tras hora. Me despertaba sudando y nervioso pero apenas si recordaba algo durante unos instantes. Supongo que este sera uno de esos sueños- proseguí yo. El viejo volvió a sonreír, y me indico que le siguiese. Caminaba encorbado ayudandose de un gran bastón de madera. El camino que transcurría entre grandes arboles terminaba ante una vieja puerta de madera. El viejo se saco de la túnica una gran llave de hierro e introdujo la misma en la cerradura, los goznes de metal chirriaron. El viejo me hizo un gesto para que pasase. Dude un instante pero me acerque a la puerta, justo cuando la traspasaba el viejo me empujo hacia dentro, caí en un suelo húmedo y pegajoso. Escuche la puerta cerrarse tras de mi. Insulte al viejo, patee la puerta durante minutos, me raspe los nudillos golpeándola pero el viejo no abrió la puerta, Podía escucharlo reír al otro lado. Cuando me canse de su risa, decidí comprobar donde diablos estaba. Pude ver que era una especie de cueva, húmeda y oscura, comencé a avanzar por ella. Tuve que atravesar cientos de telarañas. Detesto las arañas y allí  parecía haber miles. No se durante cuanto tiempo camine, al final encontré otra puerta y delante de ella estaba el anciano, sonriendo con una gran araña en las manos. Su visión me enfureció, me lance hacia el, pero cuando trate de golpearlo se desvaneció. La araña que había tenido en las manos cayó sobre mi ropa, asustado chille. Aquel repulsivo bicho parecía asustado también y feroz, note como me mordía, trate de quitarmelo de encima pero cada vez que intentaba golpearlo me esquivaba y volvía a morderme. Me lance al suelo y rodé sobre mi mismo, escuche el crujido de la araña al ser aplastada contra el suelo. La araña lanzo una especie de gemido. "¿Desde cuando las arañas hacen ruidos" pensé. Daba igual el bicho estaba muerto, me levante, la visión de los fluidos del bicho en mi ropa me hizo vomitar. Las arcadas cesaron por fin, mire a mi alrededor buscando al viejo pero no lo vi. Tras un instante comienzo a oírse un ruido primero lejano, luego cada vez mas cercano. Era como si tocaran miles de pequeños tambores, aquello me asusto, me lance contra la puerta, imposible moverla. El ruido era cada vez mas fuerte, apoye mi espalda contra la puerta. Cuando aparecieron solté un alarido, decenas, centenares de arañas se aproximaban a mi. Patee a las primeras que llegaron pero el resto se abanlanzo sobre mi. Mordían mi cuerpo, arañaban mi piel una y otra vez. Notaba como arrancaban pequeños pedazos de mi. El dolor era insoportable, luche hasta que me quede sin fuerzas. Luego comencé a llorar, abrí los ojos y vi ante mi a uno de aquellos bichos justo en mi cara. Bajo sus dos patas delanteras provistas de extrañas garras contra mis ojos.........

Otra vez la risa del anciano inundo mis oídos, aparte las manos de mis ojos. Lo vi delante mía riéndose, saco la llave de nuevo y abrió la puerta, yo lo miraba atónito sin entender nada. 

- No......no......no estoy ciego- murmure por fin.
- No, esto solo acaba de empezar- contesto, dicho esto me levanto en vilo y me lanzo al otro lado de la puerta y volvió a cerrar.

Así se repitió una y otra vez , detrás de cada puerta me encontraba ante un nuevo horror. Uno tras otro, mis miedos y temores tomaban forma. Todo se volvía real, doloroso. Y tras cada experiencia la risa del viejo. Lo peor fue revivir los sueños buenos transformados en pesadillas, allí donde yo era el héroe, ahora era un traidor, donde había sido amado, era repudiado, donde había risas, lágrimas.

En una de aquellas puertas comencé a caer, metros y metros mi cuerpo caía en un abismo profundo y negro.     
Según caía un coro de risas me acompañaba, conocía aquellas risas, estaba la del anciano pero también estaba toda la gente que había querido, aparecían y desaparecían, señalándome y burlándose. Y yo caía y caía mientras las lágrimas resbalaban por mi rostro.

Abrí los ojos, sudoroso y temblando. Alargue la mano, encontré mi móvil, mire la hora, eso me tranquilizo, solo era un sueño, una puta pesadilla. Encendí un cigarro para tratar de calmarme. Aspire con fuerza dejando que el humo llenase mis pulmones, luego exhale. El humo que salia de mi boca era mas denso de lo habitual, lo mire extrañado, comenzo a tomar forma. Cuando sus formas comenzaron a resultarme familiares, chille.

- ¡No puede ser, esto es un sueño!- 

El humo se había transformado en el viejo y con el venia su asquerosa risa.

- No es un sueño- contesto y volvió a reírse. 

- Pe...pe...pero ¿Entonces?- logre preguntar. El anciano se acerco a mi, su boca estaba casi pegada a la mía, pude notar un aliento fétido salir de ella. Me contesto muy despacio.

- Estas muerto.- Abrí mucho los ojos, abrí y cerré la boca un par de veces antes de lograr articular palabras.

- Pero eso no puede ser, ¿Como puedo estar muerto?- pregunte. El anciano me volvió a coger en vilo, abrió la puerta de mi cuarto y susurro.

- Porque dejaste de soñar- y me lanzo al otra lado, caí en un suelo blando y húmedo que me resultaba familia, volví a oír el ruido de los tambores. De nuevo cientos de arañas aparecieron ante mi, esta vez eran aun mas grandes. Golpee la puerta gritando.

-¡No, otra vez no! ¡Soñare!, ¡Quiero Soñar!-

-Luego note el primer mordisco...






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Una fea historia.

Era realmente feo, había nacido feo, crecido feo y continuaba siendo un joven realmente feo. Tenia los ojos pequeños, demasiado juntos, coronados por dos espesas cejas que se juntaban formando una sola linea de pelo. Su nariz era una especie de bulto en mitad de su cara, se la habían roto varias veces provocando que el tabique apareciese torcido y hundido. La boca no era mucho mejor, mas si sonreía, cosa que hacia poco. Cunado sonreía mostraba una serie de dientes amarillos por el tabaco, uno de los incisivos aparecía mellado y el otro torcido. Las orejas eran inusualmente grandes y sobresalían de su rostro. Coronaba este conjunto una mata de pelo largo y graso que crecía desbocado y caía mas allá de los hombros.

A "Tom el feo" o "Feo Morrison" nadie lo llamaba así en su propia cara. Ya desde pequeño se peleo contra todo aquel que osaba recordare su aspecto. En el instituto fue expulsado de un numero de centro que el no podía recordar, debido a aquellas peleas. Sus mas allegados podían llamarle Thomas, el resto podía llamarle "Razor". En aquellos periodos que pasaban entre que era expulsado de uno de los centro y entraba en otro le habían servido para conocer la calle. Quizás si sus padres hubiesen vivido el habría terminado de otra forma, pero nunca conoció a su padre y su madre acabo sus días con una jeringuilla en los brazos cuando el tenia siete o ocho años. Se había criado con una tía medio loca, hermana de su madre que nunca tuvo reparos en reconocer que solo lo hizo para tener el dinero del subsidio de orfandad.


 Al principio paso a ser un adolescente perdido mas en unos barrios que contaban con infinidad de ellos, pero Razor era listo y había aprendido rápido. Se dio cuenta que en aquellos barrios se movía mucho dinero, drogas, putas, armas, coches  y otros objetos robados. Se podía hacer mucho dinero si uno era listo y sabia moverse. Razor comenzó a robar coches en otras zonas de la ciudad y ha venderlos a terceros, que los despiezaban y revendían a su vez las piezas a los talleres. Su compañero en aquellas primeras andanzas fue Little Rook, su mejor amigo de siempre. Little Rook era bajo y fuerte y se había criado en las mismas calles que el, hablaba poco y siempre cumplía su parte del trabajo, era lo mas parecido a un amigo que había tenido jamas. Su éxito como ladrones no paso desapercibido a las bandas que controlaban ese negocio y todos los negocios ilegales que uno pueda imaginar. Una tarde cuando tomaban un par de cervezas tras entregar el tercer coche en una semana aparecieron cuatro o cinco tipos pertenecientes a los Bulldogs. La banda que controlaba la zona sur del Jardín de Piedra, el barrio donde Razor vivía. Razor no tuvo mas opción que unirse a ellos, a cambio ellos le permitían seguir con su negocio a cambio de un porcentaje. Pronto ascendió en la banda y dejo los coches y se paso a las drogas, un negocio mucho mas lucrativo y peligroso. Apache el jefe de los Bulldogs, el puso al mando de una serie de manzanas en el Jardín de Piedra, el se encargaba de encontrar a los hombres que la vendiesen, recaudar el dinero, evitar que otras bandas vendiesen en su territorio y todo aquello que pudiese surgir. Fue allí donde se labro un nombre, allí fue donde olvido los insultos, nadie se atrevería a insultarlo ahora. En un año había logrado triplicar su territorio. Pasado ese año entro a formar parte del consejo de los Bulldogs. Un año mas tarde su banda ocupaba todo el jardín de piedra. Las otras bandas que existían cuando el llego fueron eliminadas. Junto a Little Rook,Thomas había formado el grupo de hombres mas despiadado que se recordaba. El Griego, Olaf el Viudo, BlindSoul y False Luck, Little Rook y Razor, todos en el Jardín de Piedra los conocía y los temía. Todos sabían lo que habían hecho con las otras bandas.

Durante un tiempo todo funciono bien, el y sus muchachos como llamaba a su grupo, vivían bien, las drogas, la prostitución, la venta de armas, todo iba viento en popa. El dinero entraba a raudales y la policía hacia mucho que había dejado de involucrarse en putas, drogas , camellos, bandas y drogadictos. Pero la falta de metas, de rivalidad,  había vuelto a los Bulldogs vagos y descuidados. Los Orientales del este habían unido fuerzas y les atacaron, en una sola noche hubo mas de cincuenta Bulldogs muertos. Mataron a Apache en su la piscina de su casa, estaba borracho y colocado, junto a dos putas. El consejo se reunió la mañana siguiente, Razor había reunido a sus muchachos, así descrubio que False Luck también habia muerto aquella noche. Durante la celebración del consejo, les dijo a los demás miembros que el era ahora el jefe. Cuando un par de ellos protestaron sus muchachos aparecieron en escena armados. Esposo al resto del consejo y lo llevo a una casa abandonada en las afueras los encerro allí y voló la casa. Acabo con los Bulldogs, nunca mas se llamarían asi, ahora eran simplemente el Jardín de Piedra y el se encargaría de recordar al mundo lo que ello conllevaba.



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A La Contra, Como Siempre.

Y titulo a la contra porque la mayoría de la gente con la que he hablado del tema opina de otra forma. Hablo del fin de ETA, del fin de 50 años de asesinatos. Aunque para mi esto no haya terminado, soy muy desconfiado por naturaleza y con gente como esta aun mas. ¿Entregaran las armas, pedirán perdón, darán facilidades para juzgar a todos los Etarras que quedan por juzgar?. Muchas preguntas sin respuesta. Por otro lado el comunicado, en que la banda parece hacer querernos ver que se vio obligada a matar, da bastante vergüenza,claro que ellos no la tienen. De todas formas ETA no ha terminado, no se ha acabado, se habrá transformado como mucho, ya hay un asesino de niños ocupando cargos oficiales, me pregunto cuantos mas tendremos que ver. Cuantos de estos tipos que se reían en los juicios veremos mandando sobre otras personas y oprimiéndolas desde la legalidad, Aunque claro como supuestamente ellos han estado oprimidos tanto tiempo algo habrán aprendido.



Y mientras tanto el juicio por el atentado de Irene Villa , archivado.




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Mas de dos años. Mis 5 , Relleno?

140 entradas, unas buenas, otras malas, unas expresando lo que siento, otras tratando de hacer reír, alguna que otra poesía y unos cuantos relatos. Había mas entradas pero las borre, trate de dejar el blog solo como algo donde escribir relatos, borre muchas sobre música u otros temas...Las tengo guardadas.

140 entradas en dos años no son muchas, ciertamente, me gustaría tener la constancia de Ana con su blog  pero nunca he sido constante, aparte que no sabría como rellenarlo y hablar de mi  o de mis cosas.. no es lo mio. Siempre me quedara la excusa de que mis musas me abandonan de vez en cuando.

Dos años escribiendo y dos años aguantándome, gracias a mi seguidores, tanto a los que llevan desde el principio como a los mas recientes. Gracias también a los que me leen pero no están registrados. Si mama a ti también que se que me lees.

Llevo un tiempo pensando en hacer una lista de los que creo que son mis cinco mejores relatos. Por lo que sentí al escribirlos, por el esfuerzo puesto, por lo que significaron para otras personas...Cuesta elegirlos pero son estos :

Por orden de aparición.

Atrapado
http://sombriasluces.blogspot.com/2008/09/atrapado.html

Ilusiones
http://sombriasluces.blogspot.com/2009/07/ilusiones.html

Historias Entrelazadas( Son 4 en una, )
http://sombriasluces.blogspot.com/2011/03/el-senor-de-las-aranas-historias.html
http://sombriasluces.blogspot.com/2011/03/el-joven-pastor-historias-entrelazadas.html
http://sombriasluces.blogspot.com/2011/03/retrato-vacio-historias-entrelazadas.html
http://sombriasluces.blogspot.com/2011/04/la-nina-preguntona-historias.html

Sin Titulo Enlace a Primera parte ( Son 5)
http://sombriasluces.blogspot.com/2011/03/sin-titulo-primera-parte.html

El precio de un Libro Enlace a primera parte(son 4)
http://sombriasluces.blogspot.com/2011/10/el-precio-de-un-libro-primera-parte.html


Releyendo creo que he mejorado bastante, vale pongo muchas faltas, pero creo que he logrado durante este  ultimo año, escribir sobre temas diferentes, ademas he logrado terminar varios relatos largos, algo que antes me costaba mucho, darles forma me costaba horrores y alguno esta sin terminar y borrado ( Zarko sigue pendiente)

Se que muchos de mis relatos o entradas  se basan en los mismos temas , pero me alegra releer mi blog y encontrarme satisfecho con bastantes cosas escritas. ( Y eso en mi es difícil)

Si os ha gustado algún otro relato y creéis que merece estar entre los cinco no dudéis en decirlo.

Un abrazo a todos.

Espero seguir encontrando musas.









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Haikus III

Somos como los arboles en otoño,
esperanzados en otra primavera,
de flores y frutos.

El murmullo casi inapreciable del arroyo,
como el latido de un corazón,
vida.

Caminos perdidos, bosques oscuros,
pueblos abandonados en una tierra yerma,
y en la distancia una luz cegadora.






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Haikus. II

Un mar de margaritas,
bajo la sombra de un árbol
y entre ellas, tu.

Me persiguen unas huellas en la arena,
me persigue una fragancia,
me persigue un recuerdo.

Juega con las luces y las sombras
traza tus pecas, una a una,
¿Que camino seguir?

La luz de la luna es bella,
cuando entra en tu cuarto
y reluce en tu piel.






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El Precio de un libro. Cuarta Parte "El Final"


EL Precio de un libro. Cuarta Parte. “El Final”

Al día siguiente de su condena trasladaron a Elfriede al bloque III de celdas de Plötzensee, la antesala de la muerte, el lugar donde los condenados a muerte pasaban sus últimos días de vida. El trato que recibía de los guardias de la prisión empeoro, bien por el hecho de que la sabían condenada a muerte, bien por su comportamiento en el juicio, la golpeaban y solían obligarla a realizar las peores tareas, mientras ellos reían. Elfriede trataba de mantener la compostura y de no darles motivos para que la maltratasen pero aquello les importaba bien poco. Elfriede reflexiono acerca de como unos hombres que seguramente habían sido hombres normales en tiempos de paz, hombres con esposas e hijos podían alcanzar aquel grado de crueldad. Ella misma pensaba constantemente en sus propios hijos, en su esposo y en que habría sido de ellos, el desconocimiento acerca de su suerte era una pesada carga que tenia que llevar.

El 16 de Diciembre Alemania se preparaba para celebrar su cuarta Navidad en guerra.
Si bien los alemanes tenían pocos motivos de celebración. 1943 había sido tan desastroso para ellos como lo había sido 1942, cuando el ejercito alemán en Stalingrado fue rodeado por los rusos y prácticamente aniquilado. El año que llegaba a su fin había traído la derrota total de Alemania en el Norte de África, así mismo la ofensiva que los ejércitos de Hitler había llevado a cabo en Kursk y que se transformo en la batalla de tanques mas grande de la historia había fracasado. Ahora en Rusia los ejércitos alemanes soportando temperaturas de hasta cincuenta grados bajo cero se retiraban bajo el empuje de la maquinaria soviética. Desde el aire la muerte llegaba cada día a Alemania, por el día centenarias de bombarderos americanos dejaban caer sus bombas sobre las principales ciudades del país. Por la noche la RAF, la Real fuerza aérea Británica tomaba el relevo de los americanos. Todos los días sin pausa Alemania recibía su ración de muerte y destrucción. Aun así altos cargos tanto del partido nazi como del ejercito confiaban en la victoria, Alemania aun mantenía su dominio sobre Francia, Bélgica, Holanda, Noruega, Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Grecia y grandes zonas de Rusia.

Esta proximidad de la Navidad deprimía a Elfriede en su celda, el no poder celebrarla con su familia, cantar los tradicionales villancicos germanos en torno al gran árbol, los regalos, la sumían en una profunda depresión. En ese momento no sabia que nunca mas viviría una Navidad como aquella, en realidad nunca mas viviría.

El 16 de Diciembre por la mañana recibió la visita que todo condenado a muerte temía, dos guardias llevaron a un cura a la celda de Elfriede. La aparición del religioso la hizo estremecerse, el cura un hombre mayor, de voz suave y unas finas manos trato de tranquilizarla. Leyó unos pasajes de la biblia que ella no escucho y administro la absolución de sus pecados a una Elfriede en shock. El silencio de ella y su hundimiento abreviaron la visita. El cura comprendió que en aquel momento Elfriede no sentía por Dios mas que un profundo resentimiento.

En el anexo destinado a las ejecuciones, los verdugos se afanaban en comprobar el buen estado de aquellos aparatos de muerte. A un lado una guillotina cuya cuchilla brillaba de forma maligna esperaba al próximo condenado. En el otro un gran cadalso del que pendían cinco cuerdas, recién puestas para evitar cualquier fallo esperaban también.

Las ejecuciones en Plötzensee se realizaban por la tarde. Poco después de la comida, dos de los verdugos aparecieron ante la celda, colocaron las esposas entre las muñecas de Elfriede. Se pusieron uno a cada lado de ella y la condujeron hacia el patio. El mismo cura que la había visitado por la mañana y un oficial de la prisión precedían la triste procesión. Elfriede hubiese caído al suelo de no ser por la férrea sujeción de los guardias. El cerebro le daba vueltas y sentía que las fuerzas le abandonaban. Cuando salio al patio, la luz del sol, que brillaba en lo alto de Berlín daño sus ojos. Los entorno , a través de ellos pudo contemplar un grupo de hombres, unos de civil, de la Gestapo, otros en uniforme nazi, o de la prisión. Strauss fumaba entre ellos, junto a Steiner charlaban con un orondo tipo, vestido con el uniforme pardo del partido nazi. Strauss la miro y sonrió. Aquello alentó a Elfriede a mostrarse valiente, clavo sus ojos en el. A su sonrisa pérfida de satisfacción ella contesto con una mirada desafiante de desprecio.

Llego a los escalones del cadalso, miro hacia abajo para no tropezar con ellos, los guardias la dejaron en manos del verdugo. La puso ante la soga central, ella contemplo la cuerda, marrón, nueva, balanceándose levemente. El verdugo le puso la cuerda en torno a su cuello y se separo de ella. El oficial encargado de la ejecución se encargo de leer la sentencia. Ella permaneció ajena a aquella retahíla de acusaciones falsas, se limito a seguir mirando a Strauss que había borrado la sonrisa de su cara.
El oficial termino de leer con los clásicos por el Führer y por el III Remiche Alemán. El verdugo coloco una capucha negra sobre la cabeza de Elfriede, por su mente pasaron las imágenes de su seres queridos.

En el momento en que el Oficial dio la orden de proceder con la ejecución ella dijo en voz tranquila.

-Pagareis- lo siguiente que se escucho fue la trampilla abrirse y un ruido sordo.


FIN.

ANEXO : PERSONAJES REALES DE LA HISTORIA

Elfriede Scholz, Remark de soltera. Su triste final es lo que he intentado relatar en esta historia.

Erich Maria Remark. Combatió en la Primera Guerra Mundial, traslado sus vivencias en aquella guerra a su libro “Sin Novedad en el Frente”, un libro crudo y realista que se convirtió en poco tiempo en un supervengas o en lo que ahora conocemos por BestSeller. En Alemania fue recibido con división de opiniones, cuando el partido Nazi llego al poder, fue prohibido y sus libros quemados en las famosas hogueras que en 1933 realizaron los estudiantes alemanes. Libros de Encapriche Heine, Bertolt Brecht, Franz Kafka, Karl Marx, Heinrich Mann, Kurt Tucholsky y Carl von Ossietzky también fueron quemados en aquellas celebraciones. El libro publicado en 1929, fue llevado al cine por Lewis Milestone en 1930, gano el oscar a la mejor pelicula y al mejor director. En 1939 a Erich Maria Remark ( En el texto lo nombro también como Erich Maria Remarque, ya que ese eres su seudónimo) le retiraron la ciudadanía alemana. Emigro a EEUU, se codeo con personajes de Hollywood, se le atribuyo un romance con la también emigrante alemana y anti nazi Marlene Dietrich. Su obra es bastante escasa, no llega a una decena de libros.
Se caso tres veces dos con Jeanne Zamboui y la ultima y definitiva con la actriz Paulinne Goddard. Curio en Suiza en 1970.

He leido el libro “Sin novedad en el frente” como diez veces, fue el que me metio el gusanillo de la historia militar. Por eso tras enterarme del tragico final de la hermana de su autor decidi escribir esto, sirva como pequeño Homenaje.

Heinrich Müller, alias Gestapo Muller. El máximo dirigente de la Gestapo y GruppenFührer de las SS, es el único alto cargo de la jerarquía nazi del que se desconoce su destino, son múltiples las teorías acerca de su suerte.

Heinrich Himmler, el segundo de Adolf Hitler en la jerarquía nazi, jefe de las SS, con el ostentoso cargo de ReichsFührer y ministro del interior. Este ultimo cargo le otorgaba el mando supremo sobre la Gestapo y otras organizaciones policiales. El máximo responsable de la muerte de millones de personas, judíos, gitanos, enfermos mentales, homosexuales, opositores políticos, se mareo en la única ejecución que presencio. El 24 de mayo de 1945 trato de huir haciéndose pasar por un soldado raso. Sus captores sospecharon de la perfeccion de los documentos que les presento, Cuando se descubrió quien era, y estaba siendo inspeccionado, mordió una capsula de cianuro que llevaba escondida en una muela y se suicido.

Roland Freisler. La muerte del presidente del tribunal del pueblo alemán fue curiosa. Curio durante un bombardeo, mientras celebraba un juicio. El acusado le había gritado poco antes que “Yo iré al infierno pero tu iras delante de mi”, una bomba americana que callo en el tribunal lo mato. El acusado fue absuelvo por falta de pruebas en un juicio posterior. Freisler fue responsable de condenar a muerta a casi 3000 personas, entre las mas importantes, llevo los juicios de los integrantes del grupo anti nazi “La rosa blanca”,entre ellos Sophie Scholl condenandolos a muerte. Cambien juzgo a muchos de los responsables del atentado de Von Stauffenberg contra Hitler en 1944. Al enterarse de lo que había pasado, otro juez dijo “Ha sido el veredicto del Cielo”.




FOTOS

Primera Parte. La sede de la Gestapo en Berlin.
Segunda Parte. Erna , Elfriede y Erich, los tres hermanos Remark en una fotografia de su infancia.
Tercera Parte. Roland Friesler.
Cuarta Parte. Elfriede Scholz.


Espero que os haya gustado, la verdad es que he puesto mucho ilusion en este pequeño relato.

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Dolor,a solas con el.

Le dolía, no estaba seguro de nada salvo de su dolor, un dolor envuelto en tristeza, un triste dolor por tanto. Comenzaba en el estomago, allí donde se manifiestan tantos sentimientos en los seres humanos, subía por el pecho oprimiéndolo con fuerza, como si  alguien apretase su mano invisible contra el. Continuaba su ascenso por la garganta silenciando las cuerdas vocales, dejándolas inertes, convirtiéndole en un ser silencioso. Trataba de aflorar por los ojos, en forma de lagrimas, permanentemente dispuestas a comenzar una lenta caída por su rostro. El las sujetaba, en el borde, quizás lo hacia por orgullo,o por temor, temor a mostrase débil, tal vez temor al sentimiento que inducia aquel dolor, temor a tener que explicar el motivo de sus lágrimas si las dejaba caer. Temor a la incomprensión de las mismas, o miedo simplemente a sentir algo, algo oculto, algo extraño, algo que habíamos desterrado, algo que no quería sentir o no sabia si quería sentir.

Aquel camino se reproducía una y otra vez, estomago, pecho, garganta, ojos, alimentado por los pensamientos de un cerebro intranquilo. Unos pensamientos en los cuales la duda, el desconocimiento, al ansia por hablarlo, la espera, se hacían insoportables y se repetían constantemente.

Allí seguía el dolor, estomago, pecho, garganta, ojos.

Y el cerebro incansable...






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El Precio de un Libro. Tercera Parte. "Juicio"




El Precio de un Libro. Tercera Parte. "Juicio".

La vida en la carcel de Plöztensee, era un continuo tormento para los prisioneros, muchos de los cuales eran presos condenados a muerte, algunos serian ahorcados, otros guillotinados. Elfriede comprobo en el recuendo de cada mañana como los guardias golpeaban a los presos, esto ocurria siempre
e importaba bien poco que el condenado hubiese cometido alguna falta o no. Elfriede pudo librarse de los golpes ya que su caso era especial y los guardias de la prisión no querían arriesgarse a a dañarla antes de un juicio que seria todo un acontecimiento. Los tormentos en la prisión no terminaban ahí, las vejaciones que sufrían las mujeres a ser conducidas al baño en te tocamientos y palabras procaces. Algunos guardias hacían comer del suelo a los presos la escasa ración que les proporcionaban. Los guardias mas crueles y refinados ideaban nuevas formas de hacer la vida mas intolerable a los prisioneros, obligandoles a realizar tareas desagradables, los humillaban de todas las formas posibles. Dos ellos solían divertirse de una forma cruel, uno de ellos se hacia pasar por un buen hombre, hablaba con ellos les ofrecía cigarros, chocolate o alguna otra cosa, le indicaba a los presos donde debía esconder las cosas para que no fuesen encontradas durante las inspecciones. El otro guardia era encargado de llevar a cabo estas ultimas era informado por su colega del escondite en cuestión, siempre esperaba al final para encontrar el material no permitido. Cuando el hombre estaba siendo reprendido a golpes por su falta el guardián que le había dado aquellos productos que le estaban costando aquella paliza pasaba sonriente a su lado. El efecto moral de esta acción era devastadora que que aquel guardián parecía ser el ultimo reducto de humanidad entre aquellas cuatro paredes. En otros casos se fingía la liberación de un preso para luego devolverlo a golpes de porra y entre grandes risas e insultos a la celda.

Elfriede contemplaba todo esto con una mezcla de miedo y tristeza. La quinta mañana dos de los guardias la sacaron poco después de que hubiese terminado el desayuno consistente en un sucedáneo de café y unas gachas y un trozo de pan negro duro. En la sala de entrada Elfriede volvió a reencontrarse con Strauss y Steiner.

-¿Buenos días señorita Scholz, preparada para el juicio?. Hace un día precioso para juzgar traidores- saludo Strauss mientras su boca sonreía burlona. Elfriede no contesto bajo la vista y permitió a los hombres de la Gestapo que la llevasen hasta el coche. El destino El tribunal del pueblo, cuyo presidente era Roland Freisler. Un personaje que en cualquier otro país nunca habría presidido algo mas importante que una asociación de vecinos. Roland Freisler era detestado por algunos compañeros del partido nazi y del gremio judicial. Gustaba de humillar e insultar a los encausados. Otro de las cosas que solía hacer era impedir que los prisioneros llevasen cinturones, a fin de que los pantalones se le cayesen provocando la hilaridad de la corte.

Durante el trayecto hasta el juicio Elfriede se sumió en sus pensamientos, especialmente en sus hijos, en un momento del trayecto se atrevió a preguntar a Strauss por ellos.

-¿Señor Strauss, están mis hijos bien?- pregunto vacilante. Strauss giro la cabeza y la miro.
-No puede usted hablar sin permiso, recuerde que es una prisionera. Como hoy me encuentro de buen humor le diré que están perfectamente, sin duda serán buenos alemanes no como sus padres y su tío. - contesto Strauss, esta contestación pareció hacerle gracia a Steiner que soltó una carcajada. Elfriede permaneció callada el resto de trayecto, sintiendo cada vez mas odio hacia aquellos estúpidos hombres, serviles asesinos que estaban llevando a su país a la ruina y que la habían separado de sus seres queridos. La idea de que sus hijos fuesen educados por fanáticos nazis, educados en el odio y el falso patriotismo le hacia hervir la sangre.

Cuando llegaron al tribunal la mantuvieron encerrada mientras terminaba el juicio que precedía al suyo. Se quedo mirando el poco espacio de cielo que podía vislumbrar a través de la pequeña ventana protegida por barrotes. Acerco sus manos a
ellos, sintió el frió contacto del metal contra su mano, de alguna forma eso la reconforto.

Un par de policías aparecieron al cabo de mas o menos una hora, la tomaron uno por cada brazo y la condujeron hasta la sala del juicio, durante el camino pudo ver las miradas de la gente con las que se cruzaba. Unos miraban con asco, otros con indiferencia pero le marcio ver un par de miradas de pena en un par de soldados del ejercito. La sala estaba llena, los nazis quería hacer publicidad de una caso como el suyo, que parecía darles la razón en cuanto a su política. Strauss, Steiner e incluso su jefe Gestapo Muller estaban en la sala, Strauss le guiño un ojo y se paso una mano por el cuello ante la risa de Steiner que siempre estaba dispuesto a reír las supuestas bromas de su superior. Los policías la dejaron ante el banquillo de los acusados, esperando de pie. Roland Freisler apareció ataviado con la toga propia de los jueces, se sentó en su silla en lo alto del tribunal, froto sus manos y pidió al abogado encargado de la acusación que la presentase. Escucho con atención la misma, haciendo muecas de desprecio y asco ante los delitos cometidos por Elfriede, cuando la acusación termino, tomo la palabra.

-Son unos delitos deleznables sin duda, derrotismo, traición, injurias contra nuestro gran Führer, contra nuestros valerosos soldados. Es usted una traidora detestable señora Scholz- dijo mientras la apuntaba con un dedo. Elfriede se mantuvo impasible mientras el juez Freisler continuaba insultándola, este se calentaba cada vez mas, su cara de alimaña se retorcía en extrañas muecas y su calva se perlaba de sudor. Cuando pareció haber terminado, Elfriede tuvo el valor de abrir la boca y provocar al juez.

-Solo en un Estado como este se permitiría tener a un juez como usted, es usted la viva imagen de lo podrida que esta Alemania. - dijo mirándolo fijamente.

¡Como se atreve!, no solo insulta usted a nuestro Führer sino que se atreve a insultar a todo el país y al presidente del tribunal del pueblo. Es mas usted ha confesado ya todos estos crímenes y ahora le suma estos otros. ¡Su asqueroso hermano se no escapo, pero usted no lo hará!- grito furibundo Freisler, mientras en la sala se levantaba un murmullo.

-Ahora que habla de mi hermano, el combatió en la Gran Guerra, usted también combatió pero usted fue hecho prisionero al poco de estar en el frente y lo hicieron prisionero. ¿Levanto usted las manos al ver al primer ruso? ¿Lo abrazo como abrazo luego el comunismo? , primero comunista, ahora ferviente defensor de los nazis, no parece usted un individuo políticamente fiable precisamente y … - le acuso Elfriede.

-¡Cállese! No puede hablar usted sin mi consentimiento. ¡Le exijo que se disculpe! !Ahora mismo!- el rostro de Freisler se puso rojo de furor, algunas carcajadas se elevaron de entre los bancos donde se seguía el juicio. Gestapo Muller reía, detestaba a Freisler como lo hacían la mayoría de altos cargos nazis.

-No pienso disculparme, ante usted ni ante nadie. - contesto firme Elfriede. Freisler dudo un instante, aquella disputa no le gustaba, estaba acostumbrado a intimidar a los acusados y a que la gente se riese de ellos y no de el. Decidió continuar con el juicio.

Strauss y la señora Schulz subieron al estrado a declarar. La señora Schulz repitió lo que le había contado a Strauss, Strauss confirmo que Elfriede habia confesado todos y cada uno de los crímenes. Cuando termino. Freisler volvió a tomar la palabra.

-En vista de los cargos que se le imputan ¿cual es la condena que solicita la acusación?.- pregunto Freisler.

-Pena de muerta, señoría- respondió sin mas aquel abogado.

-El juez tomara una descanso para deliberar.

Dos policías se acercaron a Elfriede mientras duro el receso. El juez Freisler fumo y tomo una copa mientras duro este, no tenia nada que deliberar, era un tranmite que habia que cumplir.


Cuando salio a la sala, todos se pusieron en pie. Freisler se aclaro la voz y clavo sus ojos en Elfriede.

-Yo presidente del tribunal del pueblo alemán, declaro culpable a Elfriede Scholz de los crímenes que se le acusan. El pueblo alemán la condena a morir en la horca. - declaro Freisler, un brillo de alegría se poso en sus ojos al condenar a muerte a Elfriede. Llevaba mas de mil quinientas condenas a muerte.

-Pueden retirar a la acusada- termino.

Los dos policías se acercaron para cogerla, antes de que llegasen logro gritar.

-Algún día mi hermano y otros escritores escribirán sobre estas farsas, sobre estas infamias en nombre del pueblo alemán y ustedes quedaran retratados para siempre como lo que son, unos vulgares asesinos- su voz lleno la sala, los dos policías sorprendidos no sabían si pegarla delante de tanto jerarca nazi importante.

- ¡Hacer que se calle, sacarla del tribunal!- grito Freisler. Uno de los policías la tomo por fin y puso una de sus manos tapándole la boca. Luego la arrastro hasta fuera. Elfriede se calmo y dejo que la condujeran hasta las afueras del tribunal. Cuando salio Strauss la miraba mientra fumaba un cigarro, la miro, ella le devolvió la mirada. Susurro despacio una sola palabra, algo que Strauss no pudo oír pero entendió.

-Pagareis... - Strauss sintió un escalofrió y pensó por primera vez en el precio que habría de pagar por sus actos. Cuando logro recomponerse Elfriede se encontraba ya dentro del camión que debía conducirla de vuelta a la prisión Mientras Strauss volvía junto a Steiner a la central de la Gestapo le daba vueltas a aquella palabra.

Elfriede volvió a su celda de Plöztensee, allí cuando la noche se echo sobre Berlín, las fuerzas que había necesitado para enfrentarse a sus verdugos le abandonaron y las lagrimas mojaron una vez mas aquel destrozado colchón.






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Haikus*


Tierra estéril
viendo pasar el tiempo,
ajena al crecimiento de la vida.

Un momento en cualquier circunstancia,
una lagrima que resbala,
tristeza.

Un árbol vencido por su propia grandeza, 
tendido en el suelo, marchitándose,
mientras el bosque continua creciendo, sin pausa.

Vientos que traen sonidos,perfumes,recuerdos,
vientos que mueven el mundo.
¿Que pensaran las rocas?.





*El haiku (俳句?), derivado del haikai, consiste en un poema breve de tres versos de cinco, siete y cinco moras respectivamente. Comúnmente se sustituyen las moras por sílabas cuando se traducen o componen en lenguas romances. Es una de las formas de poesía tradicional japonesa más extendidas. Su temática está relacionada con la naturaleza.

Fuente Wikipedia.



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El precio de un libro. Segunda Parte. Detencion


El Precio de un libro. Segunda Parte. “Detención”

Los dos vehículos cruzaron Berlin a la máxima velocidad que pudieron. Los numerosos escombros producto de los bombardeos taponaban grandes vías, en otras brigadas de bomberos y el personal destinado a la desactivción de bombas que no habian hecho explosion tampoco permitian el paso. En otras calles podían verse numerosas colas de mujeres esperando para recibir su ración de pan, carbón, mantequilla o carne. A pesar de todo aquel caos y desolación la maquinaria de represión nazi no se detenía nunca. En un tiempo récord teniendo en cuenta las circunstancias se encontraron ante la puerta de una vieja casa de aspecto noble de dos pisos. Los ocupantes de los coches bajaron, su aspecto podía recordar al de los gangsters de Chicago, sombreros, gabardinas o grandes abrigos de cuero. Strauss ordeno a dos de sus hombres situarse en la parte trasera de la casa. Dos mas quedaron en torno a los coches con la misión de impedir que cualquier persona se aproximase a la escena. Por ultimo Strauss y su fiel Steiner andaron hasta la puerta de la casa. Strauss golpeo la puerta un par de veces, sonrió a Steiner y espero. Un hombre moreno de mediana estatura y gafas de montura abrió la puerta, nada mas ver a los dos hombres abrió los ojos y retrocedió asustado, supo recomponerse y logro preguntar.


-¿Que desean, señores?.
-Traemos una orden de detención contra el señor y la señor Scholz, ¿es usted el señor Scholz?- ladro Strauss.
-Si soy yo, pero no entiendo, yo no he hecho nada- articulo con dificultad el señor Scholz.
-No hace falta que entienda usted nada, hemos recibido una denuncia contra ustedes por derrotismo, injurias contra el Führer y traición, los jueces se encargaran de decidir si han hecho ustedes o no algo. Déjenos pasar.- Strauss, no espero a recibir el permiso, puso una pierna en la puerta y Steiner entro en la casa empujando al señor Scholz. Acto seguido lo puso contra la pared y lo esposo, luego lo tiro en un sofá. Strauss entro a continuación. Elfriede Scholz apareció en escena ataviada con un delantal y llevando una bandeja, que callo al suelo al ver a su marido arrestado.

-Buenas tardes, señora Scholz, a usted también la buscábamos, haga el favor de no resistirse, queda usted detenida- anuncio sonriente Strauss. El semblante de Elfriede
se ensombreció, volvió a mirar a su marido y lucho por no mostrarse débil.
-Mi marido no ha hecho nada, señor- logro decir al fin.
-¿Quiere decir eso que usted si, señora Scholz o mejor llamarla señora Remark?- pregunto sonriente Strauss, encantado de asediar a su presa. - En fin, tras los interrogatorios en el cuartel general de la Gestapo quedara mas clara la culpabilidad de cada uno- prosiguió Strauss, a continuación hizo una seña a Steiner que sacando otras esposas de su largo abrigo negro procedió a ponerlas en torno a las muñecas de Elfriede.

-¿Pero y mis hijos? - pregunto miedosa Elfriede.
-No se preocupe por ellos, han sido recogidos de la escuela y llevados a un centro de educación nacionalsocialista en espera de que se lleve a cabo su interrogatorio y su juicio.- le comunico Strauss. Ella bajo la vista.

-Pero.. No...- intento decir ella.
-¡Cállese!, sus hijos estarán bien atendidos, no hay mejor educación que la que el partido da a sus jóvenes. Steiner llevalos a los coches. Luego dile a los otros que registren la casa en busca de pruebas. Steiner saco a la pareja y encerró a cada uno en un coche distinto, ellos lograron darse la mano antes de que los separasen lo que le hizo ganarse al señor Scholz un puñetazo en los riñones. En la casa Strauss contemplo algunas viejas fotografiás, en una podía verse a Elfriede de joven con su hermana y su hermano. La recogió y la metió en un bolsillo, luego registro unos cajones, en uno de ello encontró una cubertería fina de plata, cogió también algunas piezas, el trabajo tenia que se recompensando, pensó.

Luego salio dejaron a dos hombres en la casa buscando pruebas y la triste comitiva emprendió el camino de regreso. Strauss mismo se encargo de registrar a Elfriede como prisionera. Luego la llevaron a una de las salas de interrogatorios en los sótanos de “La cada de los horrores”. Mientras Elfriede pensaba en el destino de sus hijos y marido, Strauss notifico al general Muller la detención y pidió permiso para iniciar el interrogatorio sin mas dilación. Muller le pidió estar informado en todo momento de los progresos de este. Strauss bajo las escaleras hacia el sótano, allí se reunió con Steiner y un tercer hombre, un tipo de aspecto brutal, uno de los encargados de golpear y torturar a los prisioneros, eso no era trabajo de un inspector pensaba Strauss, un caballero como el no se manchaba las manos. Antes de entrar en la pequeña habitación donde Elfriede se encontraba detenida preparo uno de sus trucos favoritos. Le encantaba entrar en un cuarto en el momento justo en que sonaba un grito aterrador proveniente de los sufrimientos de otros prisioneros, esto solía aflojar la resistencia de sus interrogados, algunos incluso se ponían a hablar en seguida.

Cuando abrió la puerta de golpe, el grito de un hombre que estaba encarcelado en el cuarto de al lado resonó en toda la instancia. Otro de los animales que la Gestapo empleaba para tales fines jugaba a introducir agujas al rojo bajo las uñas del desdichado prisionero, que este hubiese confesado ya de poco importaba, igual que importaba bien poco que fuese inocente y que solo hubiese confesado para librarse del dolor. Se había buscado un enemigo con cierto poder y ahora lo estaba pagando, Strauss había recibido una buena suma por esa detención.

Strauss tomo asiento enfrente de Elfriede, esta estaba atada a una silla de madera. A su lado de pie, se pusieron Steiner y el forzudo.

-Señora Scholz, se la acusa de traición, derrotismo, injurias contra la patria y el Führer, sabemos que es culpable señora Scholz, solo necesitamos que confiese, eso nos hará mas fácil la vida a todos. Elfriede miro firmemente a su interrogador.
-Yo nunca he traicionado a Alemania, el resto de mis afirmaciones solo responden a la verdad.- repuso tranquilamente.
-¡Insinuá usted que es verdad que el Führer este loco y que la gran Alemania vaya a ser derrotada!- grito Strauss.
-Solo un loco haría lo que el esta haciendo, solo un loco, un megalítico con complejo de inferioridad llevaría a la muerte a tantos pobres muchachos, solo un demente masacraría pueblos enteros, sol...- la voz fue interrumpida por un fuerte sopapo que el forzudo le propino, Elfriede noto la sangre caliente en la boca.
-Es usted peor que el traidor de su hermano, es una vergüenza para Alemania- dijo con desprecio Strauss.
-De mi hermano, de eso trata todo esto, ¿verdad?, no les basto con perseguirle, con quemar sus libros en una de sus estúpidas celebraciones, el libro de mi hermano era peligroso, presentaba la guerra tal y como es, una barbarie donde cientos de miles de hombres se matan por basura como...- un nuevo golpe aun mas fuerte volvió a interrumpirla, pero logro continuar. - Así son ustedes, cuando alguien les dice la verdad golpean como animales- termino. Dos fuertes golpes mas hicieron que la cabeza de Elfriede diese vueltas.
-El libro de su hermano era un vergüenza, humillo la muerte de miles de valerosos soldados alemanes en la gran guerra, su hermano era un cobarde y un traidor y usted también lo es. Sus libros fueron bien quemados, traicionaban el espíritu alemán y a sus valientes soldados, igual que usted, pero usted pagara por ello. Ademas ha tenido usted la desvergüenza de ocultar algunos de estos libros en su casa.- acuso Strauss , aunque esto ultimo era mentira. La Gestapo no detenía a la gente para ponerla en libertad sino para ejecutarla o mandarla a campos de trabajo.

Tras unas horas mas de interrogatorios y golpes,Elfriede flaqueo, todos lo hacían era imposible aguantar. Elfriede firmo entre lagrimas un confesión completa que Strauss guardo sonriente en una carpeta. Luego la sacaron de aquel cuarto y la metieron en un camión. Su destino eran las afuera de Berlin, a otro lugar oscuro, otro de aquellos lugares de los que los berlineses preferían no hablar, la prisión de Plöztensee. Allí las humillaciones siguieron, tuvo que desnudarse delante de sus guardianes, entre las risas y los comentarios soeces de los mismos. La registraron en todos sitios, incluidos aquellos mas íntimos. Luego la rociaron de una sustancia supuestamente anti piojos que quemaba la piel, por ultimo la tiraron en una fría celda, junto a un fino colchón, una manta llena de agujeros y un cubo para hacer sus necesidades. Logro tumbarse en el colchón, pensó en su marido, en sus hijos ahora sujetos a las enseñanzas nazis. Rememoro los años en Osnabruk junto a sus hermanos, pensó en sus padres, sus amigos...y lloro en silencio.





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El Precio de un Libro. Primera parte Denuncia


El Precio de un Libro. Primera parte Denuncia

INTRODUCCIÓN

Este no es un relato normal por el hecho de que por primera vez y puede que sea una osadía por mi parte voy a utilizar personajes reales en el mismo. Si bien ya había usado para otros de mis relatos lugares o acontecimientos históricos reales jamas se me había ocurrido tratar de contar una historia a partir de unos datos históricos, una serie de hechos reales y algunos personajes reales. Voy a tratar de unir dos de mis aficiones, esto es, daros la vara escribiendo chorradas de mas o menos interés y mi pasión por la historia especialmente la de la primera mitad del siglo XX. Esta historia me atrajo porque no encontré muchas referencias en español y porque de un modo  u otro un personaje que no aparece pero que esta muy presenta en la misma fue con su obra culpable de la segunda afición mencionada.

No todos los personajes que salen son reales, solo algunos ya que es imposible averiguar quien realizo en verdad algunos de los hechos que relatare a continuación.

Así mismo utilizare algunas siglas y palabras en alemán con el fin de dotar el relato de un  tono mas histórico o añejo. Las traducciones de estas palabras estarán al final del texto.

Por ultimo pedir disculpas por los mas que posibles errores de carácter histórico que cometeré a la hora de escribir mi relato.

Jinete Nocturno.


EL PRECIO DE UN LIBRO. PRIMERA PARTE "DENUNCIA"

El otoño de 1943 había caído sobre Berlin con todo lo que aquello suponía, los días eran mas cortos, mas fríos  las hojas iban cayendo poco a poco dejando los arboles semidesnudos. Los berlineses hacían acopio de madera, carbón y cualquier cosa que pudiesen quemar en previsión de otro duro invierno en aquel quinto año de guerra. Mientras tanto y siempre que los bombardeos se lo permitían acudían a sus puestos de trabajo, a seguir alimentando la maquina de la guerra.

Una de aquellas mañanas otoñales, una delgada y menuda mujer estaba detenida observando temerosamente el edifico que tenia delante. El edificio de la Gestapo, la policía secreta del estado nazi, era conocida en Berlin como "la casa de los horrores" debido a las torturas y vejaciones que sufrían las personas que tenían la mala suerte de dar con sus huesos entre aquellas cuatro paredes.

Al final la mujer reunió el valor suficiente para dirigirse hacia la entrada, cruzo la calle y subió los peldaños de la escalinata que daba acceso a la puerta principal donde dos hombres hacían guardia. Entro y lanzo una mirada al frió edificio, vio algunas personas sentadas en unos bancos de madera, algunos cuadros y muchas esvásticas nazis. Ando hasta el mostrador de recepción donde un hombre de unos cuarenta años, medio calvo, la miraba fríamente a través de unas gafas.

-¿Que desea?- la interpelo aquel hombre. Ella dudo un instante, aferraba con fuera su bolso, por fin acertó a hablar.

- Queria poner una denuncia, mi señora es una derrotista, habla mal del Führer  señor.- contesto ella, el hombre asintió y tomo una hoja de una pila que tenia a su derecha, cogió una pluma y escribió alguna cosas que la mujer no pudo ver.

- ¿Su nombre?- pregunto el hombre.
-Anita Schulz- contesto la mujer, el hombre anoto algo mas en la hoja y se la puso delante.
- Firme abajo, señora.- ordeno tendiéndole la pluma. Ella firmo con mano temblorosa.
- Siéntese en uno de los bancos, por favor, la llamaran dentro de poco.- comunico el , recogiendo la hoja y poniéndole un sello donde podía verse el águila nazi. Ella busco asiento en uno de los bancos, donde había sentados varios hombres mas y una mujer, todos permanecían callados, de vez en cuando un hombre salia y nombraba a alguien haciéndola pasar a un despacho. Paso mas de una hora hasta que oyó su nombre, se levanto rápidamente y sonrió al hombre que había pronunciado su nombre. Este no le devolvió la sonrisa, tan solo le indico la tercera puerta de las cuatro que había tras franquear la primera. El hombre la siguió y le abrió la puerta, ella cruzo el umbral y se encontró ante un despacho pulcro y ordenador, una gran mesa ocupaba casi toda la estancia, detrás de ella un hombre maduro y aun guapo la miraba fijamente. Sobre su cabeza pudo observar un retrato de Hitler.

- Siéntese señora Schulz, por favor. dijo el hombre con un ademán. Ella se dirigió a la silla y se sentó colocando el bolso entre sus piernas. Detrás suya pudo oír como se cerro la puerta, el hombre que le había abierto permaneció dentro comprobó ella con un rápido vistazo.

- No se preocupe por el, es mi guardaespaldas, ¿le importa que fume?, no verdad.- pregunto el hombre, cuya voz resultaba fría. Saco un cigarro de una pitillera con el emblema nazi y lo prendió.
- Hablame de su señora, según tengo entendido dice usted que es una traidora- prosiguió.- Ella asintió y comenzó a hablar.
- Así es señor, lleva algún tiempo haciendo comentarios derrotistas. Dice cosas como que el Führer llevara a Alemania a la ruina. Que es un loco que esta haciendo que mueran miles de muchachos y muchas mas cosas horribles. También se que sintoniza la radio de Londres señor. - el hombre tomaba notas mientras la mujer continuo relatando las traiciones de su señora para con la patria y el Führer. Aquello le tomo sus buenos quince minutos, por fin el la detuvo.

- Creo que ya tenemos suficiente, ¿su señora se llama?- sonrió y lanzo la pregunta.
- Elfriede Scholz, señor- repuso ella.
- Muchas gracias señora Schulz, cuando se celebre el juicio la llamaremos para que testifique- la despidió el hombre, tomando nota del nombre recibido. Ella dudo un instante y el hombre volvió y clavar sus ojos azules en ella.
-¿Desea algo mas?- pregunto.
- Si, vera, mi señora es hermana de aquel escritor traidor, Erich Remark.- el interrogador abrió los ojos .
-¿Erich Maria Remark?- pregunto, ella asintió.
- Esto lo cambia todo señora Schulz- dijo el sonriendo. Se dirigió al hombre que permanecía firme ante la puerta. - Steiner acompañe a la señorita a la sala de espera privada, que este cómoda , llevale algo de comer y de beber si así lo desea. - ordeno.

El fornido hombre le pidió que se levantase y la acompaño a la salida, ella nerviosa no parecía entender del todo aquello. En del despacho, el hombre sonrió mientras cogía el teléfono, marco el numero del despacho de su superior. La voz de su secretaria surgió del otro lado del teléfono. El la urgió a pesarla con su jefe. Tras comunicarle la seriedad del caso, esta accedió. Tras unos segundos la voz del conocido como "Gestapo Muller" retumbo en el auricular. Heinrich Muller Mando supremo de la gestapo que solo respondía de sus actos ante Himmler era temido incluso entre los altos cargos del partido nazi.

- Aquí el teniente general de la policía. Muller, ¿quien es y que desea?- pregunto cortante.
- Le habla el inspector criminal Rudolf Strauss, mi general. Le comunico que hemos recibido una denuncia por derrotismo y traición contra Elfriede Scholz, Remark de soltera, hermana del escritor de "Sin novedad en el frente".- contesto el hombre.
- Aquel cerdo se nos escapo, ¿ha tomado ya las medidas para la detención?- pregunto el general.
- Aun no señor, he preferido comunicarme con usted antes para pedirle permiso para realizar la detención, ante la gravedad del caso, mi general.
- Tome las disposiciones oportunas, detenga también al marido, no dejaremos un cabo suelto. Pregunte si tiene hijos, si los tiene lleveselos también y que pasen a la tutoria del partido. No falle Strauss, pienso comunicárselo a Himmler ahora mismo y no quiero que esto fracase, ¿me ha entendido?.
- Si, mi general, la operación se realizara a la perfección. . contesto convencido Strauss.
- Eso espero- el general colgó con brusquedad y Strauss recogió su pistola del cajón y la gabardina del perchero. Salio del despacho y busco a su guardaespaldas le ordeno que tuviese dos coches y cuatro  hombres listos en diez minutos.









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Sexo

 Es la historia de unos ojos que no se apartan de tus curvas, de miradas ardientes que se clavan en tu boca, tus senos,tus manos, tu vientre, tu culo, tus piernas, tu sexo, unas miradas que te dejan bien claro que te deseo. Tu boca, húmeda, pegada a la mía, de una boca que me lame, me besa, me muerde, me susurra, me provoca, me incendia. Me hace descender por tu cuello, acariciarlo y  escuchar como gimes, notar como levantas la cabeza para que yo entierre la mía en el, para morderlo mientras mis mano se enreda en tu pelo, en tu nuca. Unas manos que pronto descenderán sobre tus senos, buscaran con ansia el cierre del sujetador, que harán descender lentamente los tirantes por tus brazos dejandolos libres. Libres para poder agarrarlos con fuerza, para metermelos en la boca, para notar como tus pezones se ponen duros en ella mientras tus manos se aferran a mi cuerpo, arañandolo. Sigo descendiendo por tu vientre mientras mis manos pasan a recorrer tus piernas, mi boca juega en tu vientre, besando tu ombligo, acercándome poco a poco al borde de tus braguitas. Luego las bajo un poco y te beso en la piel recién descubierta, noto como tu respiración se agita aun mas. Paso mis labios por tu sexo cubierto, regodeandome en tu ansia de ser desnudada, en tu deseo de que mi boca y tu sexo entren en contacto. Pero la historia dará un pequeño rodeo, una de mis manos separa lentamente tus piernas, mi lengua recorre el interior de tus muslos y una de tus manos trata de guiarme a tu sexo, me resisto, sonrió picaramente, te miro a los ojos y te doy la vuelta bruscamente. Pongo mis manos en tu culo, lo apretó con fuerza, tu culo me vuelve loco, te saco la ropa interior y te lo beso, lo sigo acariciando, me concentro en sus curvas. Te dejo boca abajo para tumbar encima tuya, con mi sexo rozo tu culo, los dos gemimos. Te agarro las manos, te muerdo la nuca, mientras mis caderas se mueven. Una de mis manos busca tu sexo, lo roza, uno de mis dedos se introduce despacio en el, lo noto húmedo y caliente, vuelves a gemir y yo te susurro al oido "·Esto no es nada". Vuelvo a darte la vuelta, no esperas y separas las piernas, sabes lo que quieres, yo tambien lo quiero. Beso tu sexo un par de veces antes de sacar mi lengua. Lamo tu sexo, mi lengua roza tu clitoris, tu sexo, se introduce en el. Una de tus manos me aprieta la cabeza, dos de mis dedos entran en tu cuerpo, los muevo mientras continuo lamiéndote. Te noto cada vez mas caliente y eso me calienta aun mas. Me pongo encima tuya, quiero penetrarte, quiero sentir tu calor, quiero unirme a ti. Rozo con mi sexo el tuyo, demorándome en entrar, aumentado tu deseo, para que no sepas el momento en que entrare con fuerza con un prolongado gemido. Te penetro, el calor de tu cuerpo inunda mi sexo, me echo sobre ti, te beso mientras empiezo a moverme. Ahora somos uno, unidos por la pasion, el deseo, el calor, la necesidad, el amor, el cariño, por lo que sea, ahora no me importa, solo me importa sentir y sentirte y que tu también sientas.


La mañana nos encuentra abrazados, semiarropados, cansados pero felices, toda la habitación huele a sexo, te esperare esta noche y te contare otra historia.