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De bálsamos y marcas

Me sorprendió mucho aquella vez que me preguntaste porque después de acostarnos no me duchaba.
- ¿Qué motivo tengo para lavarme?- te conteste yo. Tu dudaste un segundo.
- Huelo a ti, a tu saliva, al perfume de tu sexo, a tu colonia y no quiero oler a otra cosa- te conteste.

Me encantaba oler a ti y sentirme marcado por ti, todas las marcas llevaban a la primera, tu primer beso y tu primera mirada.

Durante todo este tiempo me has hecho muchas marcas, que he lucido con orgullo, que me han hecho sentirme bien.

También me has dejado cicatrices, algo normal cuando dos personas se quieren con pasión. Así es mi forma de entender la vida, necesito pasión y no siempre la tengo.
Hace tiempo, en un juego nos hicieron ir quitando palabras y yo deje pasión, sin pasión la vida es aburrida, inocua, vacía. Contigo nunca lo fue.

Ahora puedo mirar mi cuerpo y ver las quemaduras, los arañazos, los moratones que me has dejado. Duelen mas que nunca, espero que algún día cada herida se haya curado como me curaste con aquel primer beso.

Un beso balsámico, puro, lleno de amor y de verdad como toda tu.

Marcado con pasión

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Fluidos

Una mirada que no ve nada pero que imagina mil y una cosas. Un corazón que se acelera, un dolor en las tripas y un odio irrefrenable.

Y allí donde el lagrimal debía de haberse llenado de un liquido traslucido y salado solo encontré un liquido verde y viscoso.

Bilis que no sirve para hacer la digestión y que me quema los ojos tanto o  mas que esa mirada.

Y en aquel otro lugar donde la bilis suele hacer su trabajo me ahogue en sangre, roja y brillante como mi odio.

Sangre que desearía vomitar y no puedo, sangre, mala sangre.




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Ratones

Ratones en una jaula dando vueltas en una rueda fingiendo ser felices.
Ratones de campo atemorizados ante el vuelo del águila.
Ratones caseros que caen presos de las trampas.
Ratones, juguetes, molestias, presas.



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Miradas Fundidas.

Dos miradas que temen pero se buscan que terminan por abrazarse y se refugian la una en la otra, cada noche, cada luna y se funden en una sola, cálida, suave, relajante unas veces, otras puro deseo y pasión. 
Tan simple como eso.

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MoonWoman

Recuerdo que te encontré porque compartíamos la misma obsesión por la Luna. Ambos paseábamos de noche buscando su brillante consuelo. Que gran día aquel en el que tropezamos al ir los dos mirando al cielo. Disculpas, risas nerviosas, una despedida rápida. Y tras esa noche, te buscaba en cada paseo, al principio solo nos saludábamos, luego charlábamos un rato, con el tiempo quedábamos para pasear y al final un día te dije “La luna se ve mas bonita reflejada en tus ojos”. Que me perdone la luna si se sintió dolida por mi comentario, pero ahora prefiero mirarte a ti, prefiero ver brillar tu sonrisa, ver brillar tus ojos, esos que hacen que hasta yo me vea mas bonito reflejado en el.


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Empotrada , Primera Parte

Paseamos aquella tarde por Mérida, por el caso antiguo, disfrutando de la tranquilidad de sus calles. Caminando sin prisa, charlando un poco de todo, un poco de nada, riéndonos, miradas y sonrisas cómplices, resumiendo, disfrutando cada uno de la compañía del otro.

Paramos en una terraza cercana a la plaza mayor, pedimos un vino de la zona, un Payva, vino que los dos nos gusta mucho acompañado por una tapa. Seguimos nuestra conversación, hablando de amigos, familia y de algún que otro personaje que cruzaba. Tomamos un par de copas más y con las que nos pusieron nos dimos por cenados, así que emprendimos el camino de regreso al apartahotel que teníamos alquilado, sintiendo el frescor que la humedad del Tajo provoca esos días del año.

No estaba muy lejos así que en unos minutos habíamos llegado, abrí la puerta con la llave y la deje pasar. Comenzamos a subir las escaleras, ella delante balanceando su magnífico culo tapado por una falda y unos leggins. Además, llevaba unas botas de tacón fino y una cazadora de cuero, resumiendo iba muy sexy y entre esa ropa y el citado balanceo de sus nalgas ante sus ojos, no pude reprimirme y metí la mano bajo su falda. Ella se rio y me aparto la mano varias veces mientras seguíamos subiendo las escaleras.

Cuando llegamos al rellano del segundo piso, donde teníamos nuestro apartamento, la empuje contra la pared y la bese, mordiendo sus labios y chupándolos, tan tiernos, tan jugosos. Luego la agarre y le di la vuelta, metí mi mano bajo su falda y puse mis dedos sobre su coño. A pesar delas bragas y los leggins pude notar la humedad que brotaba de su interior. Mi polla se puso dura contra su culo, ella giro la cabeza demandando otro de mis besos. Yo tire de los lleggins hacia abajo y apartando el tanga metí mis dedos en su vagina, ella soltó un gemido ahogado por mis besos.

- ¿De quién eres? - le pregunte.
- Tuya. - jadeo.
- Buena chica. - respondí, metiendo con más fuerza mis dedos, ella soltó un gritito. La puerta del apartamento de al lado se abrió y se asomó una mujer que nos quedó mirando unos instantes. Nosotros le devolvimos la mirada, le sonreí y besé a mi chica de nuevo. La mujer se metió diciendo algo que no oímos ni nos importó escuchar.
-Córrete para mí- le susurre a mi hembra. Ella no tardo en obedecerme mientras yo tapaba su boca con mi mano ahogando mis gemidos. Me quede pegada a ella, para que siguiera notando el deseo que me llenaba.

Volví a darle la vuelta, sujeté sus manos con las mías mientras seguía besándola, entre beso y beso le iba hablando.
-Vamos…a…entrar…y…te…voy…a…empotrar…como…te…mereces…-
¿Más? -logro preguntarme ella entre jadeos y besos.
-Yo siempre quiero más. - le conteste, le solté una mano, de la otra tire de ella mientras buscaba las llaves en mi pantalón.
- Las tengo yo- me advirtió ella. Yo me la quede mirando con cierta cara de gilipollas, luego me recupere.
- Pues abre, te deseo- le ordene, ella abrió la puerta y cuando paso le di un azote fuerte
- Eso por reírte de mí.- repuse.





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Doce Uvas

- Por nosotros- dije y chocamos nuestras copas, acto seguido apuramos el vino que estas contenían. Me quede mirándola mientras ella me devolvía la mirada sonriente.
- Voy a por la uvas- le anuncie levantándome de la silla.
- ¿Has comprado? - me pregunto ella extrañada. Yo asentí guiñándole un ojo.
- Pero si no te gustan- repuso ella.
- Este año es distinto. - contesté.
- ¿Por qué? - me inquirió.
- Porque estas tu-. Besé su boca y me fui a la cocina. Volví con una lata de uvas ya peladas y sin pepitas.
- ¿Solo una?, ¿y yo? - advirtió ella más extrañada todavía. Yo sonreí pícaramente.
- Las vamos a compartir cielo. - anuncie.
- Pero aún queda un rato- objeto ella.

- Tengo que prepararte- repuse. Ella intento hablar, pero yo le puso un dedo en los labios. – Déjame hacer -. Proseguí y comenté a retirar los restos de la cena. No había sido una cena pesada, habíamos picado jamón, queso, pates, ahumados, canapés variados vaya, nada de platos muy preparados. Lo que si habíamos hecho fue vestirnos, el uno para el otro, yo llevaba traje y corbata, ella un vestido largo, negro con unos zapatos de tacón que me ponían muchísimo.
Mientras quitaba la mesa ella me miraba con esa cara que pone ella cuando se muere por saber algo.
Cuando terminé, le ofrecí mi mano, ella la cogió yo la levante de su silla y la puse ante mí, volví a besarla. Me acerque a su oído despacio, mordí su lóbulo con delicadeza y le susurre.

-Déjate llevar- note como su cuerpo se estremecía y me agarraba la mano con más fuerza. Bese sus hombros y su cuello dulcemente mientras me movía para colocarme a sus espaldas.  Aparte su largo cabello para besar también su nuca y mordí levemente su hombro izquierdo, noté como su respiración se aceleraba. Subí mi mano derecha y deslicé los tirantes de su vestido, lo fui dejando caer lentamente hasta su cintura mientras mi lengua iba rozando su columna.

Di un pequeño tirón para sortear sus caderas y deje caer el vestido, la ayude a levantar las piernas para terminar de sacárselo, luego me agache para recogerlo y lo coloque en una silla. Me puse delante suya y a contemplé en ropa interior, esa ropa interior negra, con encaje que tanto me pone. Dirigí la vista al reloj, ella me acompaño con otra mirada. Yo sonreí, me acerqué a ella, lamí sus labios y mis manos se encontraron con el cierre de su sujetador. Lo desabroche y lo quite muy lentamente mientras seguía rozando con la punta de mi lengua su boca. Le saque el sujetador y bese levemente sus senos, ella se estremeció. Luego la abrace y la bese larga, profundamente, metiendo mi lengua en su boca, nos quedamos así un par de minutos abrazados nuestros cuerpos, abrazadas nuestras bocas, enredadas nuestras lenguas.

Cuando me separe de ella, me agache y de improviso la cogí y la levante del suelo dejándola encima de la mesa. Cogí la lata y tiré del abre fácil para poder sacar las uvas.
-Quédate quieta- le pedí. Comencé a sacar las uvas, coloqué una en su boca, otra en su cuello, dos más en sus hombros, otra entre sus pechos, dos más en su tripa, una en cada una de sus muslos, dejé el resto en el bote. Cuando mire la tele faltaba un minuto para que dieran las campanadas, me coloque al lado de la mesa y me quede esperando. Ella me miraba expectante. Los cuartos empezaron a sonar y yo me fui acercando a su boca.

Sonó la primera campanada y tome la uva de su boca la partí por la mitad con mis dientes y deje caer una mitad en su boca, ambos comenzamos a masticar, trague la mía y la bese de nuevo metiendo mi lengua en su boca, mezclando nuestros sabores con el sabor de la uva.
Me quite la chaqueta y me desanude la corbata para estar más cómodo y me subí a la mesa con mis rodillas entre el cuerpo de ella. Mordí una de las uvas que había colocado en sus hombros, haciendo que el líquido gotease sobre su piel, luego lleve media uva a su boca y tome el resto en la mía. Con mi lengua recogí las gotas de zumo de uva que perlaban su piel.
Repetí la operación con el otro hombro, luego me dirigí a la que había colocado entre sus pechos, la mitad para mí, la mitad para ella. Estire la mano y saque una de las que quedaban, con mis dedos las restregué por sus pechos. Luego la tire y empecé a comerle los pechos, sus pezones se endurecieron en el interior de mi boca, los mordisquee y ella gimió. Me deleite largo rato lamiendo sus tetas. Bajé hasta sus muslos y me comí las uvas que había colocado allí, recorriendo luego con mi lengua toda la longitud de los mismos, desde las rodillas hasta llegar a sus ingles. Me bajé de la mesa y me desvestí sin dejar de mirarla, su cuerpo brillante por los restos de mi saliva se agitaba debido a la excitación. 

Una vez estuve desnudo volví a subirme sobre la mesa. Tome una de las uvas de su estómago y la comí, después pase mi lengua por el borde de su ropa interior, seguí jugando con mi lengua mientras con mis manos tiraba de su tanga hacia abajo, según bajaba su tanga mi lengua bajaba hacia su coño. Cuando llegue lo bese. Separé sus piernas y con una mano cogí la otra uva que había dejado sobre su estómago. Le di un lametón fuerte a su coño, ella soltó un gritito de placer y acto seguido metí la uva dentro de su vagina para luego seguir comiéndole el coño, mi lengua se metió dentro de su cuerpo, mi boca sorbió todo su sexo, mis dientes mordieron su clítoris hasta que ella se corrió. Después de terminar de correrse me incorpore mientras con mis dedos sacaba la uva de su coño. La tome con dos dedos y me la metí en la boca, la mastique mirándola a ella fijamente, trague y note como ella se excitaba al verme tragar aquella uva impregnada de su sabor.

Subí un poco más mi cuerpo y coloqué mi polla, ya sumamente dura cerca de su boca. Saque la penúltima uva y la pase por la punta de mi pene, donde una gota de líquido pre seminal caía producto de mi excitación. No tuve que decirle nada, en cuanto me vio hacerlo abrió la boca y se la comió. Eso me puso cachondisimo y metí mi polla en su boca. Ella comenzó a chupármela con fuerza, moviendo su cabeza y abrazando mi polla con sus labios, yo acompañaba sus movimientos y gemía de placer. Ella se movió un poco para poder lamerme los huevos y a continuación toda la polla, luego se incorporó un poco para metérsela entera y darme así mas placer, yo agarre su cabeza para que aguantara con mi polla dentro de su garganta. Cada vez estaba más excitado y note como el semen se agolpaba en la base de mi polla dispuesto a brotar. Cogí la última uva.

-Abre la boca- pedí. Ella la abrió, yo me masturbé durante unos instantes, justo en el momento en que comencé a correrme, deje caer la uva en su boca. Mi semen lleno su boca, mojo su lengua y empapo la uva que había colocado allí. Cuando termine de correrme, ella cerro la boca, mastico la uva y luego lo trago todo junto. Yo mire todo el proceso excitadísimo. Me encanta que se trague mi semen y adoro jugar con la comida. Cuando me repuse la besé y le dije.
- Feliz año, cielo, ahora toca brindar con el cava......