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Escritos tras Fotografias (Acantilado)

Cada mañana , caminaba de su casa al acantilado. Se sentaba allí a pesar del frio, el viento y la humedad que acababan por enmarañar sus largos cabellos. El sonido de las olas rompiendo contra la roca la relajaba aunque le hacia sentir aun mas la imperiosa necesidad de huir. Deseaba tener la valentía para tomar una barca y remar lejos de allí, de aquel paraje una vez bello pero ahora inhóspito. Quería buscar algo, un motivo, para vivir, para dejar de sentirse presa entre aquellas cuatro paredes impuestas por otros. Aun así siempre volvía a la casa, a hacer compañía a aquel que no le hacia compañía a ella, a hacer lo que se supone que debía hacer, lo que le habían enseñado, ahogada como las rocas que cubría la marea alta, con la diferencia de que su marea jamas bajaba.




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Escritos tras Fotografias (LLuvia)

Siempre le había gustado la lluvia, su olor, los múltiples sonidos que emitían las gotas, tan diferentes como los sitios donde caían y pasaban de gota, una entidad única, a juntarse con el resto y perder esa particularidad suya. Pero últimamente la visión de las gotas correr por la ventana, aquella humedad que inundaba todo, le recordaba su incapacidad para llorar, para soltar toda esa angustia que la lastraba. Ella quería llover, quería llorar y dejar de ser una nube gris...



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Bandera Blanca.

Por fin ha cesado el bombardeo, tras cuatro horas los obuses han dejado de caer en nuestras trincheras ya deshechas, me zumban los oídos y la herida de bala del hombro me arde, creo tener algo de fiebre fruto infección que debo estar desarrollando por causa la herida antes mencionada. Tras cinco minutos me atrevo a salir de mi escondrijo, lo que veo es desolador, cuerpos mutilados, deshechos por las bombas, restos de personas que antes estaban llenas de vida, aparecen ahora pegados a la trinchera. Mis ojos se dirigen hacia una cantimplora, tengo una sed terrible, me abalanzo sobre la cantimplora y bebo con ansia. Mi ojos no reparan en el hecho de que al dueño de la cantimplora, ahora muerto, le falta la mitad inferior de la cara, una esquirla de algún proyectil se la debió arrancar durante el bombardeo, a pesar de ello sus oscuros ojos miran al cielo. En ese momento no me impresiona pero se que soñare con ello mas adelante como con el resto de escenas macabras y terribles que he visto, solo que en mis sueños la gente muerta, destrozada, es mi familia o mis amigos. Desde la primera vez que me hirieron ya no duermo con normalidad, me despierto cien veces bañado en sudor. Me deberían haber dado la baja pero para que te den la baja debes estar muerto, ademas me considerarían un cobarde. Un cobarde, no soy un cobarde, vine a esta guerra como tantos millones, con ilusión, con ganas de conquistar la gloria, lo único que he conseguido son heridas físicas y psíquicas. Cojeo debido a una herida recibida hace dos años, tengo esquirlas de metralla en cuatro partes de mi anatomía y como he dicho mis nervios están destrozados. Rebusco en el macuto de otro cadáver en busca de tabaco, tengo suerte y le quedan algunos cigarros aplastados y manchados de sangre seca, poco me importa, enciendo uno y me quedo sentado apoyado contra el talud de la trinchera.

Por lo menos antes tenia a Sánchez, mi mejor camarada, me hacia reír y nos cuidábamos mutuamente, ahora de toda mi compañía todos son reemplazos, o eran ahora la mayoría son cadáveres o ni eso. Sánchez se fue, no, no murió, se pego un tiro en la pierna el mismo porque ya no aguantaba mas, se arriesgo a que lo pillaran por auto mutilarse y lo fusilaran pero tuvo suerte y no lo hicieron, ahora descansara en una cama limpia donde médicos y enfermeras se desvivirán por el. No se lo reprocho aunque lo añoro, escogió el camino fácil, salir de esta guerra de mierda que es imposible que ganemos. Ellos son superiores y nos barrerán. Llevo tres años peleando y ya me he hecho a la idea.

Un sargento aparece y me cuenta que el comandante ordeno que resistiéramos a toda costa antes de volarse los sesos en su refugio, no se porque lo hizo, quinas no soporto ver a todo su batallón mutilado sembrando de cadáveres aquel lodo que no le importaba a nadie. El sargento también me cuenta que el Capitán que mandaba la compañía esta muerto así como todos los oficiales están muertos, así que de facto el jefe es el. Me da una palmada cuando se marcha. Poco a poco aparecen algunos supervivientes mas, demacrados, ojerosos, temblorosos. Aun así se aprestan a defender la infame trinchera. Es una locura y yo ya me he hartado. Con el pretexto de ir por munición me alejo de ellos y me quedo escondido en un parte de la trinchera totalmente derruida en compañía de un par de cadáveres que yacen abrazados. En cuanto vuelva a atacar el enemigo me rendiré.

No tardan mucho en acercarse, desde nuestra trinchera el fuego es débil, algunos de mis compañeros disparan otros salen corriendo, aunque a la mayoría los matan cuando lo hacen. En pocos minutos el fuego cesa, yo me pongo en cuclillas con las manos en alto y un pañuelo mas o menos blanco en mi mano derecha. Los enemigos aparecen, cuando me ven me dan indicaciones de que me levante, me pegan, se mofan de mi y me roban todo lo que tengo hasta que aparece un piadoso oficial que me manda a retaguardia con los heridos.

Se acabo la guerra para mi, ya no sentía que fuera mi guerra, ni me quedaban fuerzas para luchar. Ahora me toca intentar sobrevivir a mis heridas, al campo de prisioneros e intentar retornar algún día a mi país y encontrar con suerte alguna otra cosa por la que luchar. Confió en poder ganar la próxima vez. Muchos diréis que soy un cobarde, pero hasta el mas valiente tiene un limite y el mio llego. Ahora camino hacia el cautiverio con algunos camaradas, con el cuerpo, la mente y el corazón hechos pedazos. ¿Seremos algún día hombres otra vez? ¿O seremos tan solo bestias miedosas hasta el fin de nuestros días?


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MusaDependencia.

El móvil emitió el tono personalizado que sonaba cada vez que ella llamaba,  una canción que a ambos nos gustaba. Dude un instante si cogerlo o no, sabia que me tendría que abrir y si me abría me derrumbaría como tantas otras veces. Al final descolgué.
-Hola- salude.
- Hola, cielo ¿Que tal estas?- pregunto ella.
- Bueno ahí vamos. ¿y tu?- conteste.
- Yo bien- repuso.
- Me alegro- respondí.
- ¿Y a ti que te pasa?- investigo ella.
- Nada- dije sin convencimiento. Necesitaba soltarlo.
- Cuando pones esa voz se que te pasa algo ,¿Que pasa?- insistió ella.
 - Nada, déjalo ya se me pasara.- trate de escapar yo.
- Cuéntamelo.- continuo
- Que da igual.- continué.

Me repitió la pregunta varias veces, mi ansiedad continuaba creciendo, sentía rabia y ganas de llorar.

- Soy un inútil le respondí por fin.- las lágrimas empezaron a brotar.
- ¿Porque dices eso?.-
- Tantos años estudiando y ya apenas me acuerdo de nada, me pongo y me quedo bloqueado a la mínima- ahora lloraba de verdad, las lágrimas antes finas ahora eran gruesas y recorrían mi cara dejando unos surcos húmedos en mi cara hasta mojar mi perilla.


Ella intento tranquilizarme, darme ánimos, que todo pasaría, que  repasando en unos días iría recuperando la memoria y todo seria mas fácil. Yo la escuchaba intentando aferrarme a sus palabras pero me costaba, se iban diluyendo junto con su voz. Al final vi que era inútil, las lágrimas habían emborronado la tinta en el cuaderno.

Lo cerré. La angustia volvió a aumentar al cerrarlo. Volví a abrirlo y empecé a escribir de nuevo, asi hasta cuatro veces, hasta que no me quedaron lagrimas, solo un soledad pesada y un dolor de cabeza incipiente. Me fui a la cama, me arrope y me quede mirando la oscuridad, escribiendo en sueños...

"El móvil emitió el tono personalizado que sonaba cada vez que ella llamaba..."




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Escritos tras Fotografias ( "Hundido")

Capitán de barco que surca los mares sin rumbo, perdí hace años el sextante y no tengo ni puta idea de que estrella es cual, hace años lo sabia, ahora ni lo se ni me importa.  No me quedan ganas de descubrir nuevas islas y voy de tormenta en tormenta a ver si me hundo. No tengo tripulación, solo un loro bocazas que no sirve de nada. Ron y tabaco para pasar las horas y recuerdos que pesan mas que mi ancla pero que a diferencia de estos no se oxidan. Puto loro no se calla nunca.

Cada tablón de mi barco cruje amenazando con partirse y llevo treinta centímetros de agua en la bodega. Seria fácil parar en un puerto a reparar, pero repito no me apetece. Que se joda el barco, que se joda el loro.

Observo los demás veleros que me cruzo, veloces, limpios, surcan el agua con elegancia, el mio mas que surcar el agua, va chocando con ella. Por un momento siento cierta envidia que calmo con el ron.

Por las noches abro la ventana de mi camarote de par en par, pongo los pies en el alféizar y cuento estrellas, fumo y bebo mientras lo hago. Me pierdo una y otra vez hasta que me duermo. Las estrellas y la luna son mis únicas compañeras, al solo no lo cuento, no me gusta el sol por muy estrella que sea. Y se que un día durmiendo chocare con un arrecife y se hundirá mi barco y con suerte yo con el.
Solo espero que el puto loro se ahogue conmigo.


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EL SOTANO PARTE 2

EL SOTANO PARTE I

Se encamino hasta el garaje, abrió la puerta y acaricio su  Audi negro, se metió en el, se tomo unos segundos para colocarse los guantes de cuero, ajusto los espejos ya ajustados mil veces, se puso el cinturón y arranco el motor, disfruto del sonido del motor, adoraba aquel coche y el potente sonido del propulsor. Maniobro para salir del garaje, cuando sobrepaso la puerta pulso el botón de cierra de la misma, y salio a la carretera.

Puso la música y Lemmy inundo el sonido con su voz ronca de bebedor de Jack Daniels. Motorhead es un grupo que te anima a correr con el coche y a el no le produjo un efecto contrario. Condujo a demasiada velocidad por su barrio residencial, tuvo un encontronazo con otra conductora a la que pudo leerle un par de insultos en los labios mientras el le mostraba su dedo corazón. Llego a la salida de la autopista y allí desato todo el potencial del coche. Con movimientos suaves iba esquivando coches mientras la velocidad aumentaba hasta sobrepasar los doscientos kilómetros por hora. Solo freno las dos veces que su GPS le aviso de la presencia de radares. Luego volvió a acelerar. Sabia que era un riesgo, pero ¿Que era la vida sin riesgo? . Circunvalo toda la ciudad por la autopista hasta llegar al Parque del Sur. Cuando salio de la autopista se comporto como un conductor normal, respetando cada señal y cada limite de velocidad.

Había visitado el parque durante tres meses varias veces por semana. Familiarizándose con cada acceso, cada salida, cada carretera, camino o senda que pudiera servirle para sus propósitos. Había descubierto una entrada que casi nadie usaba a juzgar por la falta de rodadas de coche en la vía de entrada y el fétido olor que surgía de un arroyo cercano tampoco es que invitase a las parejas a desatar su amor en aquel apartadero. Ese arroyo se podía cruzar y caminando y un pequeño camino atravesaba un bosque que daba a parar a un camino donde algunos runners o paseantes hacían su ejercicio diario. Aquel sitio le gusto, podía acechar entre los arboles a su presa sin ser visto, atraparla y arrastrarla de nuevo hasta el bosque.


Detuvo el coche y lo puso con el morro hacia la salida y el maletero hacia el bosque. Cogió lo que necesitaba, unas cuerdas, cinta americana, una pistola con dardos tranquilizantes que el mismo fabricaba, una jeringuilla con el mismo tranquilizante y una navaja. Se metió cada cosa en el bolsillo que le correspondía, cerro el coche y echo a andar.

No fue agradable para el tener que oler aquel arroyo, los olores fuertes le daban un profundo asco y trato de respirar lo menos posible mientras surcaba aquel apestoso riachuelo. Cuando lo hizo se adentro en el bosque, tuvo que esquivar ramas que querían herirle la piel y que dejaron un par de arañazos en su cazadora, en otro momento aquello le habría molestado pero cuando uno caza debe estar preparado para ciertas incomodidades. Un cuarto de hora después había encontrado un lugar desde donde era invisible para los transeúntes pero que le permitía estudiarlos tranquilamente sin que lo vieran. Estaba en un lugar elevado a unos diez metros del lateral del camino, solo había que ser sigiloso, además pronto el sol empezaría a esconderse.

Saco una boquilla y puso un cigarro en la misma, lo encendió con su Zippo decorado con una calavera sonriente. Lo encendió y observo el camino que serpenteaba ante el. Tenia tres metros de anchura. Las primeras personas que aparecieron ante el fueron dos runners que charlaban mientras corrían, no les presto mucha atención, aunque por un momento tuvo ganas de pegarles, odiaba aquellos trajes chillones que la mayoría de ellos llevaban. Unos cinco minutos mas tarde aparecieron una pareja de jubilados que caminaban pausadamente de la mano, "enternecedor" pensó para si mismo mientras los veía desaparecer de su vista. Termino el cigarro apago la boquilla contra un árbol y la guardo en una bolsa de plástico que a su vez metió en un bolsillo trasero junto a la boquilla.

En media hora mas, vio otro par de runners, un par de mujer maduras que caminaban y un anciano que parecía perdido. Cuando ya llevaba mas de un hora y se había fumado otro cigarro apareció una mujer joven , unos veinticinco años calculo el mentalmente. Iba paseando un perro aunque apenas quedaba un cuarto de hora para que el sol se pusiese así que debía vivir muy cerca. Aguzo la vista, el perro era un riesgo, era un labrador bastante grande, tendría que usar la pistola, ella parecía guapa.

Se puso en tensión mientras ella se acercaba con paso tranquilo, cuando la supero el miro hacia todos lados para intentar detectar la presencia de alguien mas. no vio a nadie. En unos cuantos pasos se metió en el camino, el perro lo oyó aunque había sido todo lo sigiloso que pudo. Metió la mano en el bolsillo mientras el perro se giraba ladrando y la dueña giraba la cabeza a su vez. Cuando ella lo vio , sus ojos expresaron miedo, eso le excito pero mantuvo la calma.

- Atrás o suelto al perro - amenazo ella pero su voz no expresaba convicción ninguna, sino inseguridad. El puso su mejor cara de hombre distraído. Levantando las manos le dijo.

- Perdona no quería asustarte- retrocedió un par de pasos- me he perdido, es la primera vez que vengo, ¿ Sabes por donde se sale al metro? - la engaño mientras el perro ladraba y tiraba de la cadena. Ella tras oír la pregunta trato de calmarlo. Luego le respondió indicándole con un gesto el camino por donde ella había venido.

Gracias, gracias y ...lo siento- dijo el mientras se giraba.  Dio un par de pasos, metió la mano en el bolsillo agarrando la pistola de dardos y volvió a girarse.

- ¿Perdona, puedes decirme la hora?- le pregunto a ella que aun forcejeaba con el perro intentando alejarse. Ella giro la cabeza y luego busco en su bolsillo y saco el móvil, cuando iba a contestarle el dijo.

- Las siete y media casi- disparo al perro con el dardo y este aulló, ella se quedo parada mirándolo de hito en hito. - No te muevas, podemos hacerlo fácil o difícil. - le dijo el con una sonrisa helada acercando apuntándole con la pistola, a ella ni se le paso por la cabeza soltar al perro que ya se había tumbado en el suelo víctima de los tranquilizantes. El la agarro por el brazo, puso la pistola en su espalda. Y la obligo a caminar hacia el bosque, esta vez tardaron casi media hora, ya que la falta de luz hacia mas difícil el camino, el apretó todo el camino la pistola contra ella. Cuando vio el coche entre los arboles la hizo detenerse. La giro y la obligo a mirarle, estaba aterrorizada, sus ojos la miraban desencajados, su boca temblaba, el sudor perlaba su frente.

- No te preocupes por el perro, yo cazo personas no animales- le dijo sonriendo, ella intento correr pero el la agarro con un brazo con fuerza.
- No hagas eso pequeña, sera peor. - le aviso acercando a su oreja, olio su perfume, le gustaba, le miro a los ojos, tenia unos ojos verdes bastante bonitos, la verdad es que era bastante bonita, había tenido suerte. Mientras estaba pegado a ella, disfrutando de su olor y de su temblor , saco la jeringuilla y se la clavo, ella se sobresalto.

- Hora de dormir pequeña- le susurro de nuevo. Ella lanzo un pequeño grito pero allí no la oiría nadie, el la levanto con facilidad y la cargo hasta el coche, cuyo maletero abrió con el mando a distancia justo antes de salir del bosque. La metió en el y le ato manos y pies por precaución. Por precaución también puso cinta americana en su boca. Cuando la tuvo atada y amordazada saco su móvil y le hizo un par de fotos. Luego cerro el maletero. Subió al coche, encendió un cigarro puso la música y arranco. El viaje de vuelta fue mas largo ya que no tomo ningún riesgo y condujo responsablemente, además la sensación del trabajo bien hecho, de la caza completada.

Cuando llego a la casa, metió el coche del garaje y saco a su presa, la transporto por cuidado hasta el sótano, cuando entro la otra chica volvió a apartarse al rincón mas retirado de la celda. El dejo a la chica en el suelo y abrió la puerta de la celda, metió a la chica y la deposito sobre el colchón.

Se acerco a la otra chica que intento apártese de el pero una de sus manos estaba encadenada a uno de los barrotes, el la cogió y la acerco.

- Shhhhh, tranquila, la clase sera mañana, hoy puedes estar tranquila, además como te prometí, tienes una nueva amiga. - le acaricio el pelo y le dio un beso en la mejilla. Luego salio y cerro la celda, la puerta de abajo del sótano y la de arriba, todas con una llave distinta dejándola allí entre lágrimas apenas audibles.

Se quito la ropa y se quedo desnudo, se acerco a la televisión y puso el fútbol, acababa de comenzar, justo a tiempo se dijo. Fue a por vino y algo de comer a la cocina, volvió a la salita y se relajo...




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EVA

Eva toda ojos, toda cariño. La niña que abrió los ojos cuando llegue al hospital  a verla y sonrió, el bebe que se asustaba al oír mi voz cuando apenas tenia unos meses de vida, que mal me sentaba, mi primera sobrina y ni hablarle podía.  La cosa mejoro y luego te quedabas dormida mientras le cantaba Melendi, no tengo claro si se dormía porque le gustaba mi voz o para no oírme, pero me encantaba que te durmieras.  La enana que hizo que me aprendiese la canción de "Cruzaran por las montañas cruzaran" de oírla una y mil veces, porque era la única que querías oír. La que decía "va" cuando me veía salir por la puerta cada mañana poco antes de las ocho. y también la que se te acerca a decirte "te quiero tito", o a pedirte un abrazo. La cría que llevaba su muñeca arrastrando y se dormía tocándole la etiqueta, mil remiendos tiene la muñeca. La niña a la que le encanta dormir con su abuela, soñar y reír. La bruja malos pelos para su abuelo. La que disfruta de que le haga cosquillas. Sensible, soñadora, imaginativa. La que me hace reír y sonreír y me hace la vida mejor. Que daría yo por saber que pasa por tu cabeza. Que no daría yo porque todo el mundo fuera como tu. Como diría tu hermano, menos mal que naciste. Ahora ya eres casi una mujer, pero nunca que dejes de ser niña, sueña, sonríe y haznos al resto sonreír.

Te quiero, te queremos, siempre.

Para Eva.


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La Ultima Cabaña


Enciendo otro cigarro y tiro el paquete, es el tercero que me termino hoy. Importa poco porque no saldré vivo de la cabaña. Hace mucho que nada me importa salvo matar a tantos como pueda. Antes de que me cojan claro, porque se que no tardaran en llegar, llevo oyendo sus risas de hiena desde ayer. cada vez mas cerca, no creo que estén a mas de un kilómetro y son muchos, demasiados esta vez. Compruebo el fusil, las dos pistolas y la escopeta, un cargador por pistola, otro en el rifle, y dieciséis cartuchos de escopeta, contando con que pueda recargarla. Tengo las trampas y los cócteles molotov, aun así, no sera suficiente. Me levanto, coloco las dos pistolas en la parte trasera de mi cintura, la escopeta en bandolera y cargo el fusil en mi mano izquierda. Me acerco hasta la mochila y saco la botella de buen whiskey que cogí de aquella tienda de licores, es el momento de beber, de celebrar. Dejo el rifle sobre la mesa y abro la botella, con ella abierta busco un vaso en la cabaña, todos están mugrosos, bebo a morro, chasqueo los labios, el mejor whiskey de mi vida. Me paseo por la cabaña haciendo tiempo, fumando y bebiendo, los hijos de puta son lentos o quizás hayan encontrado alguien mas a quien comerse, aunque se siguen acercando, en quince minutos estarán aquí, quizás menos. Doy un ultimo y largo trago a la botella, la tiro a la chimenea donde estalla en mil pedazos, el fuego crepita con fuerza. Me asomo a la ventana por donde llegaran y espero, otro cigarro mas en la boca. Los minutos pasan, los aullidos y el coro de risas aumentan. Por fin aparecen los dos primeros, son pequeños, rastreadores, olfatean el suelo nerviosos moviendose de un lado a otro. Uno se para y mira en mi dirección, sus ojos rojos, brillantes, de apariencia sanguinolienta se clavan en mi, el otro lo imita pocos instantes después. Se ponen sobre dos patas y aullan llamando al resto. Estos van apareciendo poco a poco, de difenretes tamaños, los hay pequeños y que casi siempre van a cuatro patas, medianos que varían su postura según les resulte mas cómodo o no, además trepan con soltura, a estos los llamábamos "trepadores", a los primeros "rastreadores", los mas grandes van siempre sobre dos patas, fuertes, miden mas de dos metros y sus garras deben medir mas de 10 centímetros. Son los primeros en comer, son los que disfrutan matando. A estos los llamamos los "lideres". Les pusimos esos nombres para distinguirlos cuando aun vivía mas gente aparte de mi.
Dos de los lideres se adelantan y se paran a unos cincuenta metros de la cabaña. Hacen una señal hacia atrás y cuatro trepadores traen a una mujer a rastras. Esta chilla y patalea tratando de liberarse pero es imposible. La sueltan delante de los lideres. Uno de ellos la toma del suelo y la levanta como si fuera una pluma. La pone de pie, de frente a mi, con una de su garras hace un pequeño corte en el cuello, lo veo todo a través del visor del rifle. Empieza a chuparle la sangre tirando de la cabeza de la mujer hacia atrás. Yo dudo si disparar a la mujer o no cuando unos gritos me alarman, giro el rifle en dirección a los mismos. Uno de los rastreadores ha caído en una trampa, se ha empalado con las lanzas afiladas que enterré y sus compañeros de especie ríen y saltan a su alrededor, celebran su desgracia ya que se comen unos a otros. El otro de los lideres, el que no se había alimentado de la mujer se acerca a ellos, coge a uno y lo levanta en al aire, le raja las tripas con las garras, estas caen sobre el suelo mientras el rastreador suelta un lastimero chillido. Esto sirve de lección a los otros. El líder hace un gesto con la mano y el resto de rastreadores avanzan. Veo como caen en otras trampas, sus lamentos de moribundos pronto inundan el bosque. Hago un par de disparos, dos mas caen. No veo mas pero se que los trepadores se acercan, muevo el rifle todo lo rápido que puedo, tratando de apuntar a sus cabeza. Ellos corren y se mueven a gran velocidad, fallo varias veces, en otras ocasiones acierto y quedan tumbados, quedan mas de diez y apenas me quedan balas en el rifle. En una de las pasadas veo a través del visor al otro líder comiéndose a la mujer, ya ha mordido su cuello arrancándole un gran pedazo de carne que mastica mientras mira a los demás intentar cazarme. Le apunto a la cabeza, aprieto el gatillo varias veces, solo sale un bala que impacta en su cabeza. Cae pesadamente junto a su víctima, sonrío para mi mismo, tiro el rifle y cojo la escopeta, hago varios disparos, que alcanzan a tres mas de los trepadores, pero no puedo recargarla, ya están cerca de la puerta. Me aparto de la ventana, me parapeto detrás del sofá con una de las pistolas apuntando hacia la misma. Se oye la explosión, la trampa explosiva que puse a cinco metros de la puerta ha sido pisada por alguno de aquellos malditos bichos. Oigo sus chillidos, se están quemando, ya que puse varios bidones de gasolina. Poco a poco se van apagando los aullidos, algo raro, casi nunca callan, yo aprovecho y enciendo velozmente otro cigarro. De nuevo oigo pasos y gruñidos, unas garras se clavan en la puerta, disparo, un par de veces y oigo un cuerpo caer, las balas blindadas los destrozan pero también destrozan la puerta. Repito la operación varias veces hasta que vacío el cargador. Saco la otra pistola. Me levanto, la puerta esta casi totalmente destrozada. De pronto la luz entra en la cabaña, uno de los trepadores restantes ha arrancado ha arrancado la puerta de sus goznes y la levanta en el aire. Disparo contra el, cae con la puerta en las manos atrapando a otro con la mezcla de su cuerpo y la madera. Dos mas entran a saltos en la cabaña, disparo hasta vaciar el cargador. ruedan por el suelo muertos, llenando la sala de olor a sangre y de la pestilencia que emiten. El que cayó junto al que arranco la puerta se levanta y entra. No me quedan balas, cojo un coctel molotov de la mesa. De pronto el otro líder aparece, su cuerpo tapa toda la puerta, clava sus garras en la cabeza del rastreador que cae fulminado, luego se agacha sortea el cadáver y entra. Me mira fijamente, sus ojos llamean, su boca amarilla emite una especie de sonrisa haciendo destacar sus dos colmillos. Avanza despacio, como lo hacen cada vez que creen tener a su presa. Yo doy una calada, exhalo el humo mientras sostengo su mirada. Ahora yo también sonrió. Quito el cigarro de mi boca y lo acerco al coctel, el pañuelo comienza a arder. El mira el fuego y parece comprender, se detiene, duda. Yo me acerco a el, tiro el coctel a sus pies y me abalanzo contra el. Mi sonrisa se convierte en un risa de mente, el chilla pero yo me río, es mi victoria.




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Escritos Tras Fotografias ( Pesadilla )

¿Quien es la persona que tengo ante mi? ¿ De quien es esa mueca de infinita tristeza? ¿ Y esas ojeras? ¿Son esos mis ojos?, están apagados, sin alma, sin vida. No quiero ser esa persona, pero el espejo me devuelve cada movimiento, solo puedo ser yo, a no ser que este soñando. Quiero que esto sea un sueño, "Que sea un sueño" me repito cerrando los ojos. Los vuelvo a abrir y sigo ahí parada ante el espejo, siento frío y miedo. ¿ Como he llegado a esto? , ¿ Donde esta mi sonrisa? , ¿Porque me he abandonado? . Tengo mucho miedo, una ansiedad creciente que empapa mi cuerpo de sudor frío. Extiendo mi mano delgada hasta el cristal, palpo, miro mis uñas descuidadas, golpeo el cristal que se rompe al segundo golpe, me asusto y retiro la mano que miro con recelo. ni un solo corte, ni un rasguño. Tomo un cristal y me corto la palma de la mano, no brota sangre. "Estoy muerta" pienso, mi corazón me acelera, quiero gritar  pero mi boca no emite sonido alguno. Sin embargo lloro, las lágrimas recorren mis mejillas. Me muevo por fin, quiero salir de aquel cuarto, quiero correr...

- Shhhhhh- el ligero sonido acompañado del suave roce de su boca en mi oreja llena mis sentidos. Abro los ojos llorosos, lo veo a mi lado, acariciándome mi cabeza con ternura.

- Ya paso- me susurra, me abraza fuerte y no para de acariciarme hasta que me calmo.
- Yo siempre estaré aquí para ti- es lo ultimo que oigo envuelta en sus brazos, viva.


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Escritos tras Fotografias ( El Faro )

El faro, me ilumina, me guia, me sostiene, muleta, tirita, abrazo. El faro que me acoge, que es mi casa, mi refugio. El faro de redondeadas formas, de belleza notable, que me hace suspirar cuando lo veo a lo lejos. El faro cuyo fuego me calienta cada noche. El faro que disipa la niebla y los miedos, que me mece en sueños, que me despierta cada mañana. El faro, mi faro, unico..


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La caja.

Desde las seis despierto, nervioso hasta el vomito pensando en que llevar en la caja, si ir o no ir. Inflado a pastillas para intentar tranquilizarme, jugando al bingo para pasar el tiempo y dandole vueltas para ver que llevo en la maldita caja. Y dandole vueltas a cosas que son parte de la caja pero no lo son, todo mezclado en un batiburrillo odioso.

¿Y que es la caja os preguntareis?, pues la caja es una especie de juego donde tienes que meter cosas que te identifiquen y ¿que he llevado?, pues ahora os lo cuento.

- Un avion de guerra de juguete, me gustaban de pequeños, me empezo a gustar el tema de la historia en la adolescencia y ahora tengo un blog sobre el tema de que estoy bastante orgulloso.
- Mis cascos, la musica siempre va conmigo, ademas hice radio online durante un tiempo, me gustan muchos estilos asi que me adapto bastante bien.
- Un mazo de cartas, como representacion de los juegos a los que me gusta jugar, poker, dardos, billar.
- Una taza de Narco, una coña entre Marco y la serie Narcos que me hizo mucha gracia y me compre hace poco, como representacion de lo mucho que me gustan las series.
- Y un anillo con un cardiograma grabado, que me recuerda a quien me lo regalo y me recuerda que puedo estar bien sin temer lo que le pase a mi corazon, y que puedo ir a donde quiere siempre que no me deje vencer por el miedo. Las pocas veces que se me olvida voy tocando mi dedo en su busca y siento como se hubiese traicionado a quien me lo regalo.

Y aunque me ha costado un huevo y he acabado temblando, lo he hecho...una pequeña victoria que ahora te comparto aqui.





Despues de haber abierto las cajas todos, teniamos que dejar un mensaje en las cajas de los demas, un mensaje de animo. Estos son los que me han llegado a mi.

- No es que me vayan mucho los juegos de cartas pero estare encantado de echar uno contigo.
- Me ha gustado tu taza, jejeje.
- Recuerda siempre quien quieres ser y no lo que quieren los demas.
- De ti puedo aprender un poco mas de historia.
- Interesante, Comprometido.
- Castro pareces tan rebelde como Fidel, Castro me gusta.
- Haz de tu pasion tu profesion, la historia la escribes tu.
- Luchador
- Confianza
- Un poker y una cuatrola cuando quieras.
- Detras de lo sencillo se encuentran las grandes historias.
- Seguridad.
- Eres un gran tio, alegre y simpatico, no cambies.
- Creatividad, Originalidad, Amigable.
- Lucha por tus sueños como lo hacia ese avion de combate.
- Honestidad Brutal.

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Escritos tras Fotografias ( La Chimenea)

El invierno había llegado de golpe, cuando aun pensaba que tenia un semana o dos para cortar algo de leña para esos primeros fríos, estos se habían abatido sobre el valle dejando caer las temperaturas nocturnas mas de diez grados. Así que cuando despertó aquella mañana en su mullida cama cubierto por un par de sabanas supo que tendría que salir a cortar madera y no le apetecía nada. Cuando logro reunir las fuerzas para salir de la cama el frió lo hizo estremecerse. "No debería dormir desnudo" pensó para si mismo aun a sabiendas que lo volvería a hacer cada noche. El placer de sentir las sabanas sobre su piel y cambiar el frió de la cabaña por el calor de las sabanas, prefería el calor humano, de la suave y tersa piel de una mujer pero eso ya se acabo. Alejo ese pensamiento de su cabeza y se vistió deprisa, ropa interior gruesa y un mono de trabajo. Luego se hizo el desayuno, un par de huevos, algo de bacón y café solo con azúcar. Comió mirando por la ventana que daba a la parte baja del valle donde el rió surcaba la tierra en busca de otro rió que a su vez lo llevaría al mar. En menos de diez minutos había dado buena cuenta de la comida. Llevo el plato y la taza al fregadero, que estaba ya medio lleno y se puso a buscar el tabaco de liar, lo encontró en la pequeña mesa que estaba situada al lado del sofá donde por las noches solía tumbarse a leer o escuchar la radio. Se lió uno con la habilidad que da la experiencia, tomo las cerillas de la misma mesa donde había encontrado el tabaco y lo encendió. Dio un par de caladas y suspirando se encamino afuera. Se acerco al cobertizo donde los maderos esperaban, tomo el hacha que descansaba colgada en una de las paredes y se acerco hasta el tocón que le servía para apoyar el resto de leños. Apoyo el hacha en el mismo y comenzó a lanzar los leños desde el cobertizo donde estaban guardados hasta los alrededores del tocón, hizo un calculo aproximado de lo que necesitaría para aquellas noches y cuando estimo que lo había alcanzado paro. Descanso unos instantes resoplando por el esfuerzo. Luego tomo el hacha y comenzó la tarea de partir los leños en dos o mas trozos, según el tamaño de los mismos. El sonido del hacha hacia eco en el valle, ese sonido le traia recuerdos, de tiempos mas felices, en los que una voz femenina le preguntaba si quería algo de beber, o una suave fragancia lo envolvía en un beso cuando el se detenía a tomar aire. Se concentro aun mas en la tarea para alejar los recuerdos de su mente, corto con mas velocidad y mas furia, su cuerpo se empapo de sudor que se volvía vapor debido al frió. El tiempo paso volando y el montón de leña cortada creció con rapidez. En poco mas de una hora había terminado. Apoyo el hacha en el suelo y con la otra mano rebusco en el mono, tuvo suerte, un cigarro olvidado y arrugado encontró en uno de los bolsillos del mono. Se acerco al cobertizo para dejar el hacha en su sitio, cogió unas cerillas que guardaba allí y encendió el cigarro. Lo fumo con tranquilidad y parsimonia, sin mirar nada sin pensar en nada, era lo bueno de hacer ejercicio, agota cuerpo y mente.


Cuando termino el cigarro empezo la tarea de llevar los leños hasta la casa. Tuvo que hacer mas de diez viajes para colocar toda la leña al lado de la chimenea. Luego encendió el calentador y se ducho. Paso el resto del día escribiendo, deteniéndose solo para fumar y comer algo. Cuando la noche envolvió por completo la cabaña decidió parar, encendió la radio y se dispuso a hacer la comida pero antes quiso encender la chimenea. Coloco algo de hierba seca que siempre tenia guardada y un par de leños bien secos y les prendió fuego con un par de cerillas, tuvo suerte y el fuego agarro desde el principio. Acerco las manos para calentarse con el. El olor de la madera quemándose desato sus recuerdos. Recordó las noches sentados ante la chimenea, hablando, riendo, charlando, haciendo el amor envueltos en una manta, estiro la mano y cogió la manta del sofá, la acerco a su nariz, aun olía a ella. Abrazo la manta y lloro sobre ella, de dolor, de impotencia, de rabia, de miedo, de soledad, de amor, lloro hasta que no le quedaron lágrimas, lloro hasta que el fuego se apago como el había apagado el fuego de aquel amor.


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Escritos tras fotografias. ( La laguna )

Estoy solo y me siento solo que es lo mismo aunque la gente se empeñe en decirte que no , porque cuando te sientes solo da igual la gente que quiera acercarse a ti, a demostrarte que no estas solo, tu te sientes así y punto. En ese momento estas solo porque no ves mas allá, por mucha gente que te rodee, tu corazón y tu alma están solos. Solos y aterrorizados, porque la soledad es aterradora, porque para algunos la sensación de soledad nos hace helarnos, estremecernos en lo mas hondo de nuestro interior. Nos paraliza, nos deprime, nos asusta, nos destruye. Y ese mismo miedo que se transforma a veces en odio, rabia, hace que rechacemos la cercanía de cualquier persona, nos duele estar solos pero no queremos volver a sentir el momento de la caída, el momento en que esa persona se va y deja nuestra mano colgando. Es mayor el miedo a que te abandonen al miedo a estar solo y así nos sumergimos en una pequeña laguna alejada de todo y de todos, una laguna cuya agua esta tibia, que nos acoge y nos mece, que nos proporciona una sensación de calma y seguridad. Y desde allí contemplamos el mundo, las estrellas, la luna, todo lo que este nos ofrece y a veces tenemos ganas de salir y compartir cosas con la gente pero que fácil es arroparse con ese manto de agua y dejarse mecer, dejando pasar las horas, los días, los meses, la vida.




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EL SOTANO PARTE I




El agua caliente caía sobre su espalda, resbalando por su cuerpo que años de deporte habían esculpido marcando cada fibra muscular en su piel. Mientras tanto pasaba una afilada navaja de afeitar por sus mejillas y su barbilla, lenta y metódicamente, eliminando el incipiente bello de su rostro. Disfrutaba con el áspero sonido que producía la navaja al pasar contra su barba. Limpio el cristal del espejo para mirarse la cara, sonrió a su reflejo que le devolvió la sonrisa enmarcada en dos ojos azules fríos como el hielo. Luego se pasó la mano por el rostro disfrutando de la renovada suavidad de su cara. Se giró y metió la cabeza bajo el agua para retirar los restos de espuma de afeitar y comenzar su rutina de aseo. Vertió champú en su mano y comenzó a lavarse el pelo mientras silbaba la melodía de Heavy Metal que sonaba de fondo. Froto su cabeza con fuerza durante un par de minutos y luego se aclaró.

Tomo la esponja exfoliante del estante y la puso entre sus dedos, con la otra mano tomo el gel y vertió una generosa cantidad sobre la esponja. Luego froto la esponja por cada centímetro de su piel, con fuerza, le gustaba sentirse suave y limpio, aunque doliese. La única parte que no se limpió así fue su pene, prefería limpiarlo con sus manos y sentir su tacto, sobre todo en los días especiales como aquel. Cuando termino volvió a enjuagarse mientras orinaba en la ducha, un pequeño placer que se permitía entre tanta limpieza. Por último tomo el aceite corporal y se unto todo el cuerpo con él, aspirando el delicado perfume que emitía el oleoso líquido. Tras enjuagarse por última vez, cambio del agua caliente a la fría tres veces terminando con el agua fría, no se estremeció ni hizo gesto alguno mientras el agua helada enfriaba su cuerpo, para el solo era otra sensación que disfrutar, aunque fuese parcialmente dolorosa.



Salió de la ducha se envolvió en un suave albornoz y metió los pies en unas zapatillas, abandonó del cuarto de baño y condujo sus pasos hasta la cocina. Allí vertió en una taza café solo y fuerte cuyo olor inundaba la estancia, dio un sorbo, paladeo el amargo sabor que se deslizo caliente por su garganta, camino hasta la sala de estar donde se sentó poniendo los pies sobre una mesa de cristal.


Encendió un cigarro, dio otro sorbo al café para mezclar ambos sabores y encendió el televisor. El canal de noticias 24 horas apareció en la pantalla. La estuvo mirando durante unos diez minutos, su café estaba casi terminado y la colilla del cigarro decoraba el cenicero, ya se empezaba a impacientar cuando salio la noticia que esperaba. Una chica había desaparecido hacia una semana y aun no se sabía nada de ella, él sonrió, al fin hablaban de su obra, pero la noticia solo duro apenas medio minuto, ya se empezaba a enfriar el interés de los medios de comunicación en el caso. Eso le enfureció, tendría que darles más de qué hablar.


Fue hasta su habitación y se quitó el albornoz, se acercó hasta el armario y saco unos vaqueros y una camiseta negra. De un cajón saco la ropa interior también negra. Se vistió deprisa, luego se sentó en la cama y se calzo unas pesadas botas de nuevo de color negro. Se miró en el espejo del armario mientras se colocaba un cinturón coronado con una pesada hebilla. por último, se peinó con los dedos el pelo, aun no estaba los suficientemente largo como para necesitar peines. Se encamino hasta la puerta de salida, ante ella miro por la ventana el sol ya se ponía así que desecho las gafas de sol, tomo una cazadora de cuero de un perchero, las llaves, la cartera y el tabaco que descansaban en la mesilla de entrada. Tomo el pomo de la puerta y fue a abrirlo, pero se detuvo. Dio media vuelta y fue hasta la puerta del sótano, abrió esta vez si la puerta, encendió la luz que hizo que un par de bombillas que colgaban del techo iluminaran tenuemente el techo, cerró la puerta y comenzó a bajar deprisa los escalones. Una vez abajo se acercó a los barrotes de la celda, la chica retrocedió hasta la esquina más alejada.


- No temas - susurro él. - Vengo a darte una buena noticia, hoy tendrás una amiga - prosiguió el. Ella soltó un balbuceo ininteligible y comenzó a llorar. El la observo unos instantes.


Adiós Princesa - se despidió. Deshizo sus pasos y salió a la calle, de caza.










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NUNCA

Ante la enesima copa de vino ante mi, mirando sin ver a la gente que me rodeaba, entre las ganas de romper a llorar y el deseo de romperle la cabeza a alguien y que me devolviera cada ostia multiplicada, así me encontraba. Copa de vino, tras copa de vino habían convertido mi cabeza en un marea de pensamientos, yo quería beber para olvidar y acabe recordando, recordando todo.



Fui al baño y vomite, vomite mi bilis y derroche mis lágrimas golpeando con mis puños la taza abrumado por los recuerdos. Recuerdo necesitar oír su voz a cada momento, recuerdo las noches sintiendo la imperiosa necesidad de seguir hablando con ella, sin mirar la hora, ni cuando teníamos que levantarnos porque su me bastaba, me alimentaba y me daba fuerza. Las horas pasaban volando y yo solo quería detener el tiempo y no escuchar que te tenias que ir. Y lo mismo cuando nos veíamos, cuando no te estaba tocando, te tenia que estar mirando y cuando no escuchando, siempre temeroso de que fueras un sueño, de que te evaporases sin mas. Esos grandes momentos, solos tu y yo, no había reloj, ni móviles, ni nadie ni nada mas que tu y yo y nuestro mutuo deseo, de amarnos, hablar, tocarnos, mirarnos, sentirnos.


Y cada imagen que me venia a la mente me provocaba otro espasmo, nauseas y lágrimas por igual.Tu cara al verme por primera vez, el primer beso, tu comportamiento ante mis regalos, tu risa, tu mirada y así mil y una imágenes, una tras otra, como un bombardeo sin piedad. Y luego empezaron a entremezclarse los errores y tuve que hacer un esfuerzo enorme para no golpear mi cabeza contra la pared.


Y pedí perdón por cada error que cometí, por mis enfados, por mis celos, por mis dudas, por mis miedos, por mis insultos, por todo. Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento....por todo, me repetía a mi mismo. Y en ese momento pare, me levante y me dije a mi mismo "NO".


Nunca te voy a pedir perdón por amarte, por quererte, por querer pasar cada segundo contigo, por querer grabar a fuego en mi mente mas recuerdos junto a ti. Nunca jamas. Si me fallaron las formas, pero no me fallo el fondo.





NUNCA.




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Reflexiones vespertinas.

Nos pasamos gran parte de la vida atados por los habitos y costumbres impuestos, por el que diran. Nuestro comportamiento es esclavo del miedo a lo que puedan pensar otras personas de nosotros. Se nos vende una imagen de lo que debemos ser y de lo que se espera de nosotros, desde la familia, amigos, la tele, la sociedad en general que nos acaba enclaustrando en un YO, que hasta nosotros mismos nos creemos que es el nuestro cuando en realidad no es asi.  Aun asi a veces en nuestra vida se nos presenta la oportunidad de ser nosotros mismos, topamos con gente que no nos juzga, que no solo nos permite sacar todo de nosotros sino que lo desea, desea ver, disfrutar, compartir cada rasco de nosotros que mantuvimos oculto. Entonces conocemos la libertad, que se presenta maravillosa ante nosotros y nos causa adiccion y ahi es donde podemos decidir si atarnos a esa libertad o seguir siendo esclavos de lo impuesto. Y asumimos el riesgo de atarnos con el miedo perpetuo de perder esa libertad a la que nos hemos entregado y de la que nos hemos enamorado, porque todo puede pasar, puede que las personas cambien, tomen otras decisiones o los ambientes que nos proporcionaban esa libertad sean arrasados por tsunamis que no podemos controlar. Si ese tsunami se lleva nuestra libertad, nos sentiremos mas vacios que nunca, mas solos que nunca y tirar para adelante sera un complicado reto. Aun asi, debemos pensar que si luchamos por esa libertad, debemos sentirnos orgullosos de haberlo hecho, de que si peleamos cada segundo por abrazarla, debemos sentirnos orgullosos, aunque a veces la rabia nos ciegue y no nos deje ver la realidad.




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Cuante te exijan hechos y palabras, exige hechos y palabras. Cada uno necesitamos unas cosas. Y quien quiera peces que se moje el culo y que cada palo aguante su vela.


NO, NO, NO, NO, PUES NO.








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Nada mas que añadir


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2:39

Silencio bipolar, latidos inconexos, papeles que se queman convirtiendose en cenizas a tus pies, pies sumergidos en ceniza, pensamientos que agotan el cerebro que agota una cabeza dolorida, sin mas, sin mas y queda mucho por soñar y los sueños, sueños son.

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Diseccionando/la/me.

Sus ojos que recorren mi cuerpo con deseo, inundadados de pasión, que se clavan en los mios como dagas cuando le hago el amor. Sus ojos tan pronto llenos de fuego y perversión como de amor y cariño, bipolares , expresivos, llenos de vida.

Su boca, inmensamente atractiva, imposible de rechazar. Boca de dulces palabras unas veces de provocativas palabras en otras ocasiones, de risa y sonrisa limpia y fácil. Rodeada de unos labios preciosos, tiernos, jugosos, cuyo tamaño aumenta con mis besos. Boca llena de una lengua hábil y juguetona.

Su cuello, delicado , víctima de mis mordiscos, besos y caricias. Su cuello levemente perfumado, perfume que me encanta y aspiro con fuerza. Su cuello, mecanismo infalible para activar su deseo, camino para el placer.

Sus manos, las manos que me tocan, me acarician, me arañan, la mano que tomo en cada paseo, la mano que tomo cuando dormimos, las manos que beso, las manos que miro, manos hábiles en el amor y el dolor.

Sus senos, cálidos y suaves al tacto, ansiosos de caricias, besos, bocados, pellizcos, senos que llenan mis manos, mi boca, mis ansias. Coronados por dos pezones sensibles, que crecen con cada una de las atenciones que le dedico, que están enlazados a sus gemidos. Adoro mirarlos cuando mi saliva los cubre y los hace brillar.

Sus curvas, las curvas de sus caderas, su cintura, su trasero , sus muslos, curvas que hay que recorrer con paciencia, deleitarse en cada parte, en cada sensacion que me provocan y le provocan. Curvas cuya cima es su redondo trasero, que no puedo parar de mirar,agarrar, acariciar,morder, lamer y todo lo que se os ocurra y se me ocurra.

Su sexo, que me acoge cálido y húmedo, que me hace disfrutar y la hace disfrutar hasta limites insospechados. Sexo cuyo sabroso jugo llena mi paladar cuando caigo en el irresistible placer de colmarlo con los movimientos de mi boca, de mis labios y de mi lengua.

Ella que se adueña  de mis pensamientos, fantasias, perversiones, que me cuida, me anima, me tiende la mano y me aferra al equilibrio. Que desvela mis sueños y los llena a partes iguales, que anula y provoca mi locura.










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Noches.

Son las tres de la mañana de un fin de semana cualquiera, bajo las luces tenues de la barra, brillan nuestros cubatas semivacios, no se si es la cuarta o quinta ronda que tomamos aquí. El local esta bastante lleno, lo cual nos da bastante juego, somos habituales, por no decir perennes y conocemos a mucha gente. La conversación gira como casi siempre en torno a deportes variados, política y tias, sobre todo tías. De mujeres famosas y de mujeres que nos rodean en ese instante en el bar, algunas de los cuales nos gusta y miramos con insistencia sin atrevernos a acercarnos, "Están fuera de nuestro alcance" es el sentimiento general. Aun así nos guardamos nuestra frustración en el ron de nuestros cubatas y reímos con fuertes carcajadas, demasiado fuertes,  la ultima de las bromas, coñas, barbaridades que alguno de nosotros suelta.

- Voy al baño- digo mientras me levanto del taburete, me tambaleo unos instantes.
- No te caigas que a ti es imposible levantarte.- me dicen.
- Con que me apartéis a un lado para que no me pisen mucho, me sobra- respondo y volvemos a reírnos.

Camino hasta el baño, lo empujo, esta ocupado, me cabreo, me estoy meando y tengo ganas de vomitar. Espero apoyado en la pared que separa la puerta del baño de señoritas del de caballeros. "Caballeros no hay muchos aquí" , pienso para mi mismo y sonrió. Una chica que llega para hacer uso del baño mira con sonrió para mi mismo como un gilipollas. Esta buena y mi mirada se queda fija en sus tetas, ella aparta la vista y entra al baño.

Por fin se abre la puerta del mio, del de "caballeros" y entro, sale el Santi un conocido,con la nariz blanca, me sonríe le indico con un gesto que tiene la nariz manchada y paso al baño. Típico baño de pub, sucio y mal oliente. Orino y tiro de la cadena, las nauseas vuelven mientras me miro en el espejo. Mi estomago esta realmente jodido así que decido meterme los dedos y vomitar. El alcohol ingerido sale de mi garganta, llena mi boca de un sabor amargo y cae en la taza. Tardo unos dos minutos en soltarlo todo. Me lavo las manos, me enjuago la boca y me mojo la cara roja por el esfuerzo de vomitar coronada por ojos aun mas rojos, llorosos. Mientras espero a que se me pase, miro el móvil buscando una señal que se que no llegara, algo absurdo que he repetido cincuenta veces a lo largo de la noche. La rabia me invade y golpeo la pared del baño hasta hacerme daño, mis nudillos se despellejan, los miro, ni siquiera soy capaz de hacerme el daño que a veces me gustaría.

Salgo del baño y vuelvo a mi grupo.

¿Otra ronda, no? - me preguntan.
- Por supuesto - respondo, queda mucha noche, muchos demonios que despertar y matar, despertar y matar, despertar y matar, así cada día.